domingo 22.09.2019

Hércules de Armamento intenta atrasar de nuevo su desalojo de la Fábrica de Armas

Defensa confirma que ha recibido un recurso en contra de la orden administrativa para dejar el complejo
Las puertas de la antigua factoría pasan la mayor parte del tiempo cerradas, pero mantienen el rótulo | quintana
Las puertas de la antigua factoría pasan la mayor parte del tiempo cerradas, pero mantienen el rótulo | quintana

La compañía Hércules de Armamento sigue mostrándose reacia a abandonar el complejo de la Fábrica de Armas a pesar de las órdenes de desalojo emitidas por el propietario de los terrenos, el Ministerio de Defensa, que había establecido el último tope máximo para la mudanza para hoy a las 23.59 horas. Sin embargo, a estas alturas no está claro si se marcharán porque el proceso está paralizado temporalmente debido a que casi agotando el plazo llegó al departamento que dirige Margarita Robles un recurso de la empresa para no tener que dejar la antigua Santa Bárbara aunque ya no tiene ningún tipo de actividad fabril en ella.

No han trascendido los detalles del documento remitido por los responsables de la ya antigua concesionaria de la Fábrica de Armas, Hércules de Armamento, al Ministerio de Defensa, pero sí que este último está estudiando ese recurso contra la orden administrativa de desalojo que pesa contra el grupo empresarial y cuyo tope es hoy antes de que dé la medianoche.

Fuentes del departamento del Gobierno central confirmaron ayer que recibieron este lunes a última hora “un escrito contra la orden de desahucio administrativo, que es la que expira” hoy, por lo que lo están “estudiando”. En consecuencia, si son capaces de tener una resolución a lo largo de la jornada el reloj podría seguir corriendo o los trámites quedarán paralizados hasta que se obtenga esa respuesta oficial.

Las TIC, pendientes 
El Estado ya había rubricado una demanda de desalojo en el mes de mayo, dado que la concesión había sido revocada hace meses debido al impago continuado del canon de explotación. Pero, a base de recursos y alegaciones, la antigua concesionaria estira más su presencia en el complejo sin razón aparente porque los servicios de agua y luz están cortados por impago. Tampoco hay trabajadores en las naves ni una producción real y todos los esfuerzos de este diario por contactar con el grupo fueron infructuosos. Lo máximo que se ha visto en las últimas semanas es personal de vigilancia en la garita de entrada pero normalmente los portones permanecen cerrados y los rótulos siguen colgados. 

Esta situación está retrasando mucho la resolución de una nueva concesión del suelo en favor de la Universidad que, respaldada por numerosas empresas privadas y administraciones, quiere crear en la zona una especie de campus bautizado como la Ciudad de las TIC para el desarrollo de compañías vinculadas a las nuevas tecnologías. Desde el Gobierno central indican que, precisamente, no se puede rubricar el cambio de manos hasta que se produzca el desalojo de los ocupantes actuales. Lo que parece prácticamente descartado es compatibilizar allí el desarrollo tecnológico con la creación de un nuevo hospital, como llegó a plantear la Xunta. 

Un proceso con dudas
Toda la situación generada alrededor de Hércules de Armamento no debe de sorprender a los antiguos trabajadores de la Fábrica de Armas cuando la gestionaba la General Dynamics, que echó el cierre en junio de 2013. Aunque varias decenas aceptaron las indemnizaciones y luego fueron contratados por la siguiente concesionaria sin durar mucho tiempo en el puesto, la mayoría rechazaron la oferta de la compañía y se llegaron a encerrar en las instalaciones. 

Cuando se presentaron dos proyectos para suceder a la multinacional, el antiguo comité se mostró muy crítico y preocupado por la solvencia económica de Hércules de Armamento y apostó en todo momento por cederle el espacio a IFFE. No obstante, en septiembre de 2013 se adjudicó el complejo por 15 años a la empresa que actualmente no quiere abandonarlo.

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