martes 1/12/20

El Gobierno local tratará de comprar de nuevo algunos de los 450 edificios vacíos

No es raro recorrer una calle en A Coruña que contiene algún edificio vacío, en patente estado de abandono. A veces con las puertas tapiadas, un andamio, o una red para evitar que se desprendan

 Los edificios abandonados están esparcidos por todo el casco urbano coruñés, como este de San Andrés | quintana
Los edificios abandonados están esparcidos por todo el casco urbano coruñés, como este de San Andrés | quintana

No es raro recorrer una calle en A Coruña que contiene algún edificio vacío, en patente estado de abandono. A veces con las puertas tapiadas, un andamio, o una red para evitar que se desprendan cascotes a la calle. Pocos son los dueños de estos edificios que los restauran por su elevado coste y baja rentabilidad. Por eso el Ayuntamiento tiene contabilizados 450 de ellos, “totalmente vacíos”. La Concejalía de Regeneración Urbana está interesado en ellos y quiere adquirirlos. El concejal del área, Xiao Varela anunció que antes de que acabe el año pondrán en marcha una nueva edición del concurso para aumentar el parque municipal, Rexenera, y esta vez quieren comprar varios edificios enteros.
Había sido su intención hacerlo con la primera convocatoria, que lanzó el año pasado, pero el propio Varela reconoció que no salió tan bien como hubieran querido: “Nos quedamos cortos”. Sin embargo, sigue creyendo que es la política a seguir. Para el edil, es importante recuperar estos inmuebles que se hallan en una “situación de abandono”. No solo para aumentar el parque municipal de viviendas, sino también para “rexenerar o texido urbano consolidado” y no consumir más suelo.
Porque para el Gobierno local, A Coruña no debe crecer a lo ancho, aunque muchos de los polígonos de futura creación ya fueron trazados y proyectados y poco puede hacer para impedirlo. Pero lo que pretende Varela es que el centro de la ciudad siga manteniéndose como un lugar habitado, sin que la población siga desplazándose hacia la periferia.
Hasta 45 ofertas
En la anterior convocatoria, se recibieron 45 ofertas de las que nueve correspondían a edificios completos, pero en cuanto se empezó a verificar el cumplimiento de las bases, ninguno pudo pasar el corte. Ahora Varela reconoce que se cometieron fallos: “os pliegos son mellorables”, algo que asume como responsabilidad suya. Eran demasiado “esixentes” y confusos en algún punto, lo que provocó los errores administrativos que más tarde descubrió a la asesoría jurídica, aunque Varela defendió la pulcritud del procedimiento.
En el nuevo concurso, como en el antiguo, tendrán prioridad para acogerse al plan los inmuebles ubicados en la zona del Plan Especial de Protección de Reforma Interior de la Ciudad Vieja y Pescadería (Pepri). Otro de los criterios será el coste. Es decir, el precio del metro cuadrado. Pero Varela parece convencido de que el segundo intento se verá coronado por el éxito.
En parte, porque el Ayuntamiento ha aprendido de sus errores y los pliegos serán más sencillos y claros, respetando los criterios generales. Pero también porque todo el lío mediático, como él lo denomina, ha contribuido a dar publicidad al proceso. Es más, asegura que en el Ayuntamiento han recibido numerosas llamadas interesándose por un nuevo concurso, así que espera recibir un mayor número de ofertas.
Un 30% de lo presupuestos
Debido a los errores que Varela reconoce y lamenta, el Gobierno municipal gastó solo un 30% de los fondos destinados a la compra de viviendas para utilizarlos como alquiler social. Después de que se presupuestasen 1,26 millones de euros para ello, la adquisición de seis viviendas supuso un desembolso de algo más de 382.000 euros. La adquisición más costosa correspondió a un tercer piso en la calle de Santander, en Os Mallos, cuyo precio ascendió a 91.290,30 euros. Además, otras dos viviendas superaron los 60.000 euros.
Una de ellas se localiza en la calle de la Barrera (Pescadería), de nuevo un tercer piso, y por un valor de 69.230,77. Ligeramente inferior, por 64.672,04 euros, el Gobierno local compró un cuarto piso en Agra de Bragua, en O Ventorrillo. Las otras tres, con un valor por encima de los 50.000 euros, se encuentran en los barrios de O Birloque, Agra do Orzán y Sagrada Familia.
Todas se destinarán a alquileres sociales con lo que se pretende dotar de mayores facilidades a la hora de acceder a jóvenes, personas de la Tercera Edad o en riesgo de exclusión social l

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