viernes 23/10/20

Un frutero de San Andrés retiene a un hombre que trató de robarle la caja

Agentes de la Policía Local detuvieron en San Andrés a un individuo que había robado más de 410 euros. El sujeto, un vecino de la ciudad de 40 años, se encontraba retenido en la frutería A Laranxa .

La frutería A Laranxa abrió ayer sin contratiempos	quintana
La frutería A Laranxa abrió ayer sin contratiempos quintana

Agentes de la Policía Local detuvieron en San Andrés a un individuo que había robado más de 410 euros. El sujeto, un vecino de la ciudad de 40 años, se encontraba retenido en la frutería A Laranxa por uno de sus dueños, José Manuel García, que le impidió salir del local hasta que la Policía hizo acto de presencia. Al ser la cantidad mayor de 400 euros, se consideraba delito, y no falta, por lo que fue puesto a disposición judicial.
El incidente tuvo lugar a última hora de ayer, cuando faltaban escasos minutos para las nueve de la tarde y el local se encontraba lleno de clientes. Tantos, que García no notó que alguien se colocaba en la trastienda hasta que un empleado advirtió que había alguien allí. Cuando entró, el sujeto, un hombre moreno de metro ochenta de estatura y aspecto demacrado se había refugiado en el cuarto de baño de donde le obligó a salir. Entonces comenzó un duelo verbal.
“Me di cuenta de que el dinero no estaba donde lo habíamos escondido y que todo estaba revuelto, así que le pregunté dónde estaba. Y me dijo ‘qué dinero’ y que había venido a comprar. Yo le respondí que ya lo veía”, narra García. Tras el primer intercambio de impresiones, el frutero decidió cortar por lo sano y advirtió al ladrón de que, o le devolvía el dinero o le dejaba comprobarle los bolsillos o llamaba “a los municipales”. Cuando la amenaza se hizo efectiva, el sujeto cambió de táctica y trató de apelar a los buenos sentimientos del frutero, asegurando que estaba pasándolo mal por culpa de la crisis y pidiendo que no lo denunciara.
En cuanto llegó la patrulla municipal, se le leyeron sus derechos y fue arrestado. “No sé como sabía donde teníamos el dinero. A lo mejor nos había estado espiando; no lo sé”, comenta García que hasta ahora nunca había tenido que afrontar ningún robo más grave que el de alguna pieza de fruta. n

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