viernes 23/10/20

Fernando V. Arias estrena “Caderno para Sofía”

El compositor Fernando V. Arias se sentará hoy a las 20.00 horas en una silla del Conservatorio Profesional de Música a escuchar lo que sale de un conjunto de partituras que él mismo compuso para su hija Sofía. De ahí el nombre. 

El compositor
El compositor

El compositor Fernando V. Arias se sentará hoy a las 20.00 horas en una silla del Conservatorio Profesional de Música a escuchar lo que sale de un conjunto de partituras que él mismo compuso para su hija Sofía. De ahí el nombre. 
“Caderno para Sofía” son nueve piezas para piano y orquesta que suenan a la profundidad del paisaje en la Ribeira Sacra y a la claridad de la Mariña Lucense. Hablan de geografías caprichosas. Para ello, el autor las pinta de muchos colores. Tantos como los que bañan el país y lo hacen distinto. 
Lo que se va a poder disfrutar esta tarde salió de su cabeza en 2013 cuando pensó que un día su pequeña pianista y violonchelista las haría aún más suyas golpeando las teclas de uno de esos que tienen cola. La nueva incorporación al repertorio del artista será interpretado por el pianista Ricardo Blanco en calidad de solista, acompañado de los violines de Javier Cedrón y Gertraud Brilmayer, la viola de Despina Ionescu, el violonchelo de Juan Antonio Almarza y el contrabajo de Antonio Romero, un quinteto de cuerda profesional que harán que el piano se deslice por las fragas do Eume y sea otoño en primavera. 

patrimonio
Para Arias, es importante darle vitaminas al patrimonio musical del país. “Se necesita música pianística y hablar de nuestras características, de nuestro folclore”, señala. Horas antes del concierto, la pequeña Sofía renuncia a ir a una excursión del colegio. Los nervios le pueden, pero dice su padre que después de acompañarle a varias entrevistas de radio se ha acostumbrado: “Ya le gusta ese rollo”. 
Así que con entrada libre, la música de Fernando V. Arias se enroscará en el pelo de la niña que un día tocará orgullosa las canciones de su padre para llevar al espectador por la cascada de  Ézaro y el río Miño. Hasta descansar sobre “As ondas do mar” y ser “remuiño”. n

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