miércoles 2/12/20

Fernando Suanzes toma posesión como nuevo fiscal superior de Galicia

El acto de la toma de posesión del nuevo fiscal superior de Galicia se desarrolló, como cabía esperar, rodeado de múltiples personalidades tanto del mundo de la justicia como de la política. Había familiares, cómo no, del protagonista del día, Fernando Suanzes, que no quisieron perderse la oficialidad de su nombramiento.

Fernando Suanzes, junto a su antecesor en el cargo, Carlos Varela	javier alborés
Fernando Suanzes, junto a su antecesor en el cargo, Carlos Varela javier alborés

El acto de la toma de posesión del nuevo fiscal superior de Galicia se desarrolló, como cabía esperar, rodeado de múltiples personalidades tanto del mundo de la justicia como de la política. Había familiares, cómo no, del protagonista del día, Fernando Suanzes, que no quisieron perderse la oficialidad de su nombramiento.

Todo fueron alabanzas no solo hacia su figura, sino también a la de su antecesor en el cargo, Carlos Varela. La modernización del Ministerio Fiscal, el trabajo realizado en Galicia en los últimos años y los recados a la Administración autonómica, en este caso, a la hora de subrayar la necesidad de inversiones para seguir avanzando en su servicio a la ciudadanía, centraron asimismo los discursos de un acto que contó además con la presencia de la titular de la Fiscalía General del Estado, Consuelo Madrigal.

Pero los focos apuntaban ayer a Suanzes, que abrió y cerró su discurso recordando una leyenda situada “en un recóndito lugar” de la Fiscalía Superior de Galicia en la que dice “cuenta uno, cuenta dos, cuenta tres, y habrán pasado mil años”.

El nuevo responsable de la institución, antes de comenzar a desgranar cuáles serán los objetivos de su trabajo al frente de ella, agradeció la confianza que Madrigal ha depositado en él para su nombramiento y asegu8ró que los fiscales gallegos están “preparados para asumir cualesquiera funciones” que se les encomienden.

Ilusión

Tras agradecer asimismo la labor de sus antecesores –el mencionado Carlos Varela le escuchaba sentado a su lado–, afirmó que se sentía “abrumado e ilusionado” ante el trabajo que le queda por delante y por representar a los fiscales de Galicia.

A estos “profesionales de altísima cualificación” les recordó que, a todos ellos, les necesita la sociedad gallega. “Os pido quen seáis fiscales, que transmitáis con ilusión y orgullo lo que tan bien sabéis hacer: el compromiso imparcial con la justicia y los ciudadanos”, señaló.

En ese ejercicio de sus funciones, Fernando Suanzes citó algunos de los más importantes objetivos de la Fiscalía Superior de Galicia, como son –y aquí cambió a la lengua gallega– “a loita contra a corrupción e a criminalidade organizada”.

Labores que deberán hacer, dijo, en coordinación con la Fiscalía General del Estado y para lo cual, la institución que ya dirige desarrollará “todas as accións precisas para perseguir e levar perante a xustiza a todos aqueles que, de xeito reprochable, pretendan enriquecerse á conta do sacrificio de todos”.

Terrorismo

Suanzes recordó durante su discurso de investidura la “peculiaridade” que vive Galicia en lo que se refiere a la actividad terrorista, ya que como señaló, aquí “subsiste a única organización terrorista activa”, pero sin olvidar la “crecente ameaza para todos da internacional tan de actualidade”.

Por eso, es tan importante, recalcó, “a necesaria colaboración das institucións”, un aspecto que destacó para llevar a cabo acciones conjuntas también para otros temas, como la lucha contra los incendios forestales, la justicia restaurativa, la protección de los consumidores, usuarios y las personas y colectivos más desfavorecidos, la lucha contra la violencia de género o la justicia de menores.

El fiscal superior, ya terminando su intervención, se dirigió a los representantes de la Xunta, entre ellos su vicepresidente y responsable de Xustiza, Alfonso Rueda, para pedirles “a máxima colaboración” en una tarea que reconoce “inexorable”, como es “a necesidade de dar unha resposta social e máis rápida e eficaz posible e coa calidade” que requiere la sociedad. Es decir, reducir “ata o razoable” los tiempos de gestión de asuntos, especialmente los penales.

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