miércoles 23.10.2019

Favorecer la rutina del paciente y dar un trato cálido, su máxima médica

La Unidad de Hospitalización a Domicilio es humana, donde “calidad y calidez” se dan de la mano, como apunta la médica adjunta Leticia Hermida. En A Coruña atienden cada año a unos 1.100 pacientes en sus domicilios y ayudan a que no salgan mucho de sus hábitos y puedan llevar una vida lo más normal posible

Leticia Hermida, médica adjunta de HADO, trabaja en Oza desde 2012 | pedro puig
Leticia Hermida, médica adjunta de HADO, trabaja en Oza desde 2012 | pedro puig

Hacer una medicina muy humana. Esto es lo que le aporta a Leticia Hermida Porto, médica adjunta de la Unidad de Hospitalización a Domicilio (HADO), cada una de las salidas que hace a los diferentes hogares coruñeses. 

“Calidad y calidez", en palabras de Hermida, que lleva desde mayo de 2001 dedicada a este tipo de servicios. Un equipo muy humano, formado por "unos 6 médicos, 8 enfermeras y una supervisora", que sale cada día a la calle, los 365 días del año, para "tratar a pacientes con patologías muy diversas en un entorno que no es tan hostil como el hospital, como es su hogar".

Su andanza comenzó en Cee, donde estuvo hasta 2010, para aterrizar en abril de 2012 en el hospital Marítimo de Oza, donde ejerce la profesión junto a un grupo nutrido y formado en este tipo de servicios.

Actualmente, según apunta la médica adjunta, atienden a unos 40 pacientes diarios, donde cada uno de los grupos, compuesto por un médico y un enfermero, habitualmente, atienden entre ocho y diez pacientes. 

Unos pacientes que pueden llegar a la hospitalización domiciliaria de tres formas. La primera engloba a los pacientes que están ingresados en una planta del hospital y llega, como relata Hermida, "una interconsulta", la cual valora uno de los miembros de la unidad “a pie de cama” y analiza si cumple los criterios establecidos. “El paciente debe vivir en la zona que abarcamos, además de que los tratamientos que necesite recibir, si no estuvieran con nosotros, seguirían ingresados en el hospital. A todo esto se une que haya un cuidador para esa persona y, ante todo, que sea  un ingreso voluntario”, enumera la médica adjunta.

El segundo caso de pacientes son los que proceden de Urgencias –un porcentaje muy alto– y, como apunta la especialista, “conseguimos ingresos evitados, es decir, el paciente va a urgencias y evitamos que ocupe una cama física del hospital”. La procedencia del tercer grupo son “Consultas Externas, Atención Primaria y residencias sociosanitarias”.

La vida del paciente
Al año se atienden, en palabras de Hermida, una media de 1.100 pacientes al año dentro del programa de hospitalización a domicilio. Esto abarca una zona que engloba a la ciudad herculina y al parte del área metropolitana donde, calculan, que “el área de influencia es de 350 a 400.000 habitantes”.

La sanidad ve en este servicio una atención “al paciente en el lugar más adecuado”, sumado a una “mayor calidad de la atención”. “Evitamos ingresos y complicaciones, en los domicilios hay menos riesgo de infecciones complejas porque entra en contacto con menos pacientes y patologías que en el hospital”, añade.

Los pacientes y sus familias están “agradecidos”. Personas que suelen asombrarse de lo que los sanitarios pueden hacer en un domicilio para no romper sus rutinas y cause el menor trastorno posible. Este es el caso de pronósticos favorables, pero en el caso de los pacientes crónicos complejos y paliativos, la cuestión es centrarse, además de en los medicamentos y síntomas, en palabras de la médica, “en acompañar y trabajar en un proceso cercano a la muerte, tanto del paciente como de su familia”. Asimismo, apuestan por entender cada domicilio y saber cómo funcionan, “para hacer una intervención más adecuada y educación sanitaria”.

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