miércoles 16.10.2019

La Farmacia Villar abre en el local del Bazar de Pepe con el objetivo de perdurar en el tiempo

La familia ha recuperado muchos elementos de la antigua botica, que ahora están a la vista de los clientes

Las fachadas de la antigua y la nueva farmacia Villar conviven en la calle Real | patricia g. fraga
Las fachadas de la antigua y la nueva farmacia Villar conviven en la calle Real | patricia g. fraga

Desde este lunes en la histórica Farmacia Villar de la calle Real hay un cartel que reza “Ahora les atendemos al lado”, porque esta misma semana se oficializó el traslado de la botica del bajo que ocupaba desde hace más de 150 años al de al lado, el que dejó libre el Bazar de Pepe al bajar la persiana.


El proyecto sigue intacto y la idea de Ricardo Villar, el actual farmacéutico de la familia, es mantener este negocio mucho más tiempo porque ahora el espacio es en propiedad, lo que proporciona “mucha estabilidad”, y ya hay una nueva generación interesada en seguir.

Como antaño, en el nuevo establecimiento reciben al cliente unas letras que dejan bien claro que esa es una “Casa fundada el año 1827”. No solo eso lo demuestra. Aunque hacia la calle sale el olor a pintura reciente, los escaparates ya dan paso a una convivencia entre lo moderno y lo tradicional, pues conviven productos de temporada con una exposición de botes antiguos rescatados del olvido de la rebotica.

“Recuperamos mucho material de laboratorio porque la farmacia se fundó en 1827 y la medicina industrial no llegó hasta 1920: hasta esa época todo se hacía en el laboratorio con extractos, infusiones, cataplasmas y ahora tenemos una pequeña muestra a la vista”, cuenta Villar, de la quinta generación.


Afirma que los clientes están contentos con ese cambio, en el que pueden ver desde una báscula antigua hasta muebles restaurados (con unas luces que dan un aspecto de época a la estancia) con tiradores incluidos y los responsables del comercio de servicios lo están porque han mejorado mucho en lo que a accesibilidad se refiere, porque se han salvado tres escalones que antes a muchas personas les parecían un mundo.


Eso sí, en algunos casos lo vintage es imitación, dado que no todo se pudo rescatar en perfectas condiciones. Del local de al lado, poco se sabe porque no eran dueños y no quedará en sus manos, pero cabría la posibilidad de que en el futuro se restaurara.

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