miércoles 16.10.2019

La fábrica coruñesa de gas y electricidad

Esta sociedad anónima de gas y electricidad se instala en La Coruña en 1854, en el solar que había sido ocupado por la plaza de toros, en el número 6 de la calle del Socorro.

Fachada de la empresa Coruñesa de Gas y Electricidad
Fachada de la empresa Coruñesa de Gas y Electricidad

Esta sociedad anónima de gas y electricidad se instala en La Coruña en 1854, en el solar que había sido ocupado por la plaza de toros, en el número 6 de la calle del Socorro. Sería una de las primeras ciudades españolas a la que llega este adelanto, que acabaría con el alumbrado de aceite que se había inaugurado en 1792, el primero con él que contó la ciudad. El nuevo sistema de alumbrado se inaugura al año siguiente, (en la capital de España se había implantado en 1847).

Esta fábrica se amplió después de su instalación en 1880, debido a la necesidad de llevar el alumbrado a la periferia coruñesa. El 24 de agosto de 1923 se procede a realizar un proyecto de construcción de hornos de fabricación de gas, cuya batería comprendía tres cámaras inclinadas con una capacidad de 2.400m3 cada 24 horas, por cámara.

Estas estarían dispuestas en un solo bloque, con la calefacción por medio de gasógenos independientes con recuperación de calor y con su utilización de los humos en último término para la producción de vapor a 5 atmósferas. Estos humos serían finalmente evacuados por una chimenea de 35 metros de alto. Encima del bloque de hornos se instalarían los depósitos de carbón y mecanismos de alimentación de las cámaras y generadores y en sus costados irían dispuestos los elevadores de carbón, la máquina de distribución de cok y la trituradora.

Proyecto

Así lo hacía constar en su memoria el ingeniero director Faustino Hervada, mientras Serafín Zato, como consejero delegado de la entidad gasista, indicaba al Ayuntamiento la ampliación de los medios de la fabricación de gas.

Esta obra se proyectó a cinco metros de la línea de edificación de la calle del Hospital, subsistiendo la muralla que cerraba la fábrica por dicha calle, lo cual antes de iniciar la nueva edificación, se precisaba derribar las carboneras situadas en el emplazamiento destinado a los hornos, cerca de la nueva instalación se hallaba el dispensario municipal. Dicha batería no consistía en edificación alguna y la superficie ocupada en el patio de la sociedad era de 35,75m2, a efecto de liquidación de tributos.

En la tarde del 11 de octubre de 1924, La Coruña se encuentra al borde de una catástrofe, cuando por motivos no muy claros, pero achacados a una chispa eléctrica de un aparato de perforación que manejaba un obrero en una de las planchas del gasómetro, ocasiona un espectacular incendio que se propaga al interior del depósito y que se haya cargado casi al límite, llegando a cundir el pánico cuando este corre peligro de explosionar, lo que obliga a las gentes a abandonar sus viviendas de forma precipitada, huyendo a las zonas altas para evitar la desgracia, la suerte se puso del lado de la ciudad y aquella misma noche el fuego había consumido casi todo el gas almacenado y los coruñeses pueden regresar a sus hogares sin que hubiese incidente alguno. El proyecto de renovación se lleva a cabo tras este accidente y dicha fábrica entra en servicio el 29 de diciembre de 1929.

En lo que respecta a la electricidad que venía prestando el servicio de alumbrado en los lugares próximos de la Silva, la Moura y San José, esta empresa había sido autorizada por R. O del 14 de febrero de 1908, solicitando sustituir la primitiva instalación que consistía en el tendido de un cable armado subterráneo de 3x4mm, que transportaba energía a la tensión de 3.200V, desde la central de la avenida de José Lombardero, hasta la estación transformadora que instaló en los Molinos de la Moura, de donde partía la red de distribución de baja tensión, que se había hecho con motivo de electrificar los citados molinos.

Interrupciones

A medida que se extiende el servicio de alumbrado, el de fuerza motriz se convierte en secundario y da lugar a que se atienda con rapidez las interrupciones fortuitas, por cuya razón conviene hacer la estación de transformación, la cual se encontraba emplazada en un lugar poco accesible y era preciso contar con el permiso del propietario del molino. Por cuyo motivo la empresa adquiere unos terrenos próximos a dichos molinos en cuyo emplazamiento se haría el nuevo transformador de 3.200/220/127V, similar a los demás de la misma sociedad, el cual habrá de construirse de ladrillo y cemento, formando un conjunto estético de donde partirán las líneas de distribución de baja tensión y al mismo llegaría la energía, mediante un cable subterráneo que se prolongará desde los Molinos, en una distancia de 120 metros por la margen izquierda de la carretera Coruña-Finisterre, dicho transformador había de tener una potencia superior a los 50Kw, e inferior a los 500Kw, cuyo proyecto redactado por el mismo ingeniero director, se hace el 19 de agosto de 1933, siendo presidente en funciones Rogelio Fernández Conde.

La Coruñesa de Gas y Electricidad S. A. dejaría de funcionar sobre en el año 1945, al ser adquirida por Fenosa, bajo la dirección de Pedro Barrié de la Maza y su gigantesca chimenea será desmantelada en marzo de 1958.

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