Lunes 25.03.2019

Extraen en la depuradora de Bens una enorme masa de media tonelada de toallitas y compresas

Una masa amorfa de desperdicios parecida colapsó la red en Matogrande el año pasado

La “oveja” de Bens medía más de cuatro metros de largo
La “oveja” de Bens medía más de cuatro metros de largo

La creencia popular dicta que todo lo que se arroja por el retrete desaparece cuando se tira de la cadena. El resultado es que muchos se deshacen de esa manera de tampones, preservativos, compresas y toallitas húmedas. Una descarga de agua y listo. Pero no es así: todos esos desperdicios insolubles permanecen en las tuberías y puede llegar a formar una masa gigantesca, un conglomerado pegado por el aceite. El resultado es lo que se denomina “oveja”, como el que se extrajo recientemente de  los depósitos del Edar Bens: una masa de más de cuatro metros de largo y 500 kilos de peso. 


Según el director general de Edar Bens SA, Carlos Lamora, la “oveja” llegó hasta las instalaciones de la depuradora sin provocar problemas, pero con el tiempo seco que predomina estos días, “non sería estraño que quedase atrapado nalgún lugar da rede de sumidoiros e provocase un colapso da rede de saneamento”, algo que ya ocurrió el año pasado en Oleiros y en Matogrande.

Desde la depuradora señalan que estos “monstruos de los sumideros” son cada vez máis frecuentes en las ciudades de países desarrollados, donde se generan una gran cantidad de productos desechables para la higiene personal. Como muchos de estos productos se utilizan en el cuarto de baño, muchas veces los usuarios se deshacen de ellos en el retrete, como si fuera una papelera.


Precisamente esta semana, otra de estas “ovejas” fue localizada en el alcantarillado de Devon, una ciudad británica, aunque este era mucho mayor: los poceros midieron la masa amorfa y descubrieron que tenía 64 metros de largo y las autoridades estiman que tardarán ocho días en eliminarla completamente. 

Divulgación
Desde Edar Bens llevan mucho tiempo tratando de advertir a la población de las “nefastas consecuencias” de arrojar por el retrete restos de comida, aceite y, sobre todo toallitas desechables y otros productos de higiene (compresas, tampones, preservativos o bastoncitos para los oídos) a través de visitas a la planta y de actividades didácticas en las escuelas. Extraer estos “monstruos de las cloacas” causados por el “comportamento irresponsable” de una parte de la población provoca un mal funcionamiento de los servicios públicos y costes adicionales que paga el conjunto de la población.

Actualmente, el servicio de mantenimiento de alcantarillado se mantiene en huelga, una protesta indefinida que comenzó el año pasado, para exigir un nuevo convenio laboral, de manera que solo existen servicios mínimos, aunque los sindicatos denuncian que son abusivos. Muchos de ellos reconocen que han encontrado pequeños atascos en las alcantarillas, formados no solo por toallitas húmedas sino también por detergente que, al solidificarse, forma masas duras. 

La única forma de evitar este problema es seguir unas normas básicas de utilización de la red  sanitaria que pasan por un uso correcto dos retretes, lavabos e pilas de cocina y por mantener las calles limpias.

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