Miércoles 19.06.2019

El Estado detecta que el Brexit puede ser un impulso al negocio del Puerto

El Instituto de Comercio Exterior ve A Coruña bien situada para captar tráficos que no tengan espacio en otros muelles

La delegación del ICEX destaca el potencial de Langosteira y los muelles interiores | javier alborés
La delegación del ICEX destaca el potencial de Langosteira y los muelles interiores | javier alborés

La salida del Reino Unido de la Unión Europea, el temido Brexit, podría convertirse en un caladero de nuevas oportunidades de negocio para la Autoridad Portuaria. Así lo ven la Dirección Territorial de Comercio en Galicia y la delegación en la comunidad del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), que sugiere a los puertos de A Coruña y Ferrol que se pongan a trabajar para intentar captar tráficos que podrían perder competitividad en infraestruturas como las existentes en Bilbao y Santander. 

El responsable de la Dirección Territorial de Comercio en Galicia, dependiente del Gobierno central, y líder también de la delegación gallega del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), Sergio Prieto, destaca que el Brexit debe ser visto como una oportunidad más que como un cambio que deba causar temor. En este contexto, él y su equipo entienden que unos de los principales beneficiarios del cambio en Galicia podrían ser los puertos de A Coruña y Ferrol, por lo que anima a sus responsables a tratar de preparar un plan de acción con el que captar a empresas para que muevan su mercancía desde las infraestructuras locales. 

El experto entiende que la clave está en que ante el mayor control que exigirá la mercancía procedente del Reino Unido en puertos como los de Bilbao y Santander una vez que este ya no pertenezca a la Unión Europea se puede producir una ralentización de la distribución de la que puede aprovecharse la Autoridad Portuaria. 

Se produzca un Brexit duro en poco tiempo o uno más blando “dentro de año y medio, se van a incrementar los volúmenes de mercancías en las aduanas” del País Vasco y Santander, de manera que el cúmulo de productos podría implicar una retención de entre 24 y 48 horas en los muelles esperando por las inspecciones necesarias, algo que va en contra de la política de agilidad con la que trabajan los grupos británicos. En este contexto, cabría esperar que algunas empresas se interesasen por desviar algunas “rutas comerciales a puertos cercanos” y como Gijón no dispone de demasiada capacidad, “la alternativa sería A Coruña”, además de Ferrol. “Son los que sí tienen capacidad para absorber los tráficos, con Langosteira y los muelles interiores, y hay que lograr que el incremento de tiempo de viaje se compense con la agilidad” en los amarres. 

Varias posibilidades
La idea no es descabellada teniendo el cuenta que el Puerto ya se ha planteado intentar retomar líneas de tráfico de contenedores en un futuro. Para Prieto lograr ahora aprovechar la situación para conseguir más volumen negocio está en manos de los propios responsables del complejo portuario, que pueden preparar un proyecto para presentar a las empresas o, incluso, podrían ser otras autoridades portuarias las que enviasen a los buques aquí usando la zona como una especie de delegación.  Lo importante es, también, evitar la fuga del trabajo hacia Francia. 

Respecto a la falta de tren a Langosteita, el experto entiende que contar con el desarrollo más avanzado si el Brexit se produce dentro de año y medio sería positivo, pero no una cuestión fundamental para resultar atractivo.

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