viernes 27/11/20

Las escuelas públicas de la ciudad y la fundación del Hospital de la Caridad

El 9 de octubre de 1788 se levanta en La Coruña un informe de las seis escuelas públicas que había por aquel momento. Ocho años más tarde, la ciudad emite un informe del estado de los niños expósitos, con el que se consigue licencia para hacer un Hospital de Caridad, cuyo edificio fue principiado en junio de 1791
Grupo escolar Eusebio da Guarda en 1950
Grupo escolar Eusebio da Guarda en 1950

En el siglo XVIII las escuelas públicas no eran un bien común, sino más bien escaso, donde se aprendía a leer y escribir. Eran pocos los que tenían la oportunidad de hacerlo, aunque siempre hubo intención de que sus vecinos enviasen a la escuela a sus vástagos, pero las necesidades de entonces marchaban por otros derroteros diferentes y aquellos centros estaban, a su vez, mal equipados y escasos de medios materiales. Aunque el factor humano hiciese todo lo posible para que sus discípulos aprendiesen lo elemental, hoy son los héroes de la época. 

Seis escuelas 
Corre el 9 de octubre de 1788 cuando se levanta en La Coruña un informe de las escuelas públicas, las cuales a ese instante son seis escuelas. Las que se conocen bajo el nombre de públicas en la comprensión del pueblo y sus arrabales. La primera es la Real, se halla en la calle de los Cartuchos con dos Maestros; uno se dedica a enseñar a leer y el otro a escribir. 

La segunda en la de las Panaderas, siendo su Maestro don Marcelo Vaamonde; tercera la de don Fernando Arellano, en la calleja de Pastoriza subiendo a la calle nueva; cuarta la de don Álvaro Mosquera, en medio de los Cantones; quinta, en el Arrabal de Santa Lucía, la de Juan de Lago; y la sexta la de un oficial inválido, caminando a Castiñeiras, frente a la Palloza.

A excepción de las dos primeras, autorizadas respectivamente por la Superioridad, a las cuatro restantes (aún cuando por el largo tiempo de su establecimiento se disimule el efecto de aprobación y más requisitos y permita y tolere su enseñanza) les falta mucho método y arreglo para el fin deseado que es indispensable que se enmiende y corrija en lo defectuoso y se ilustre y se aumente en lo necesario a beneficio de la común utilidad...

Se trata de un amplio informe del que se ha resumido lo escueto e interesante de las Escuelas Públicas de La Coruña, pero el resto del mismo es también muy interesante. Así, en fecha 5 de octubre de 1789 en la Coruña se aprueban las Ordenanzas por las que se debía regir la enseñanza y sus Maestros. Estas constan de trece páginas repartidas en 17 artículos que se reflejan interesantes en su contenido.

Hospital de la Caridad 
El 22 de mayo de 1795 La Coruña emite un informe del estado de los niños expósitos, en el que se indica que la Congregación, con licencia de la Muy Noble y Leal Ciudad y otros habían conseguido licencia para hacer un Hospital de Caridad, cuyo edificio fue principiado en 13 de junio de 1791. 

Está hecho en gran parte, y en él se curan diariamente de doce a catorce enfermos. Hecha cargo la Congregación de que la licencia concedida con arreglo a las constituciones del Hospital de Caridad de Ferrol, en las cuales se manifiesta el deseo de criar a los niños expósitos, pero que por ser tan costosa su crianza hasta que hubiese bienhechores no se encargaba de la dirección de la Santa Obra, y que ya había puesto un torno para que los echasen en él y de hecho los remitía al Hospital Real de Santiago. Pensó la congregación y Junta de Caridad en limitar su devoción a esto mismo, pero hecho cargo dicho señor Excmo. de que cuantos se remitan a Santiago y desde allí se distribuyan a varias provincias del Reino, casi todos perecen, excitó su compasión y la de los hermanos para recoger los que se echasen en el torno, colocado el 26 de Mayo de 1793 en la casa Hospital confiando en la Divina Providencia; Caridad de los Fieles; auxilio del Muy Noble Ayuntamiento y disposiciones del Gobierno.

Desde 26 de mayo de 1793, en que se colocó el torno en el Hospital de la Caridad con la decencia y precauciones debidos, se recogieron hasta el día de la fecha 168 niños expósitos que se dieron a lactar por Nodrizas en las Aldeas inmediatas. A continuación se detallan todos los gastos por partidas habidos en este apartado. De los niños expósitos recogidos habían muerto de enfermedad 58 y otros cuatro los habían recogido sus padres y otras personas, por lo que a la fecha de este informe había un total de 106 niños con un costo diario por consumo de real y medio de vellón por cabeza.

También eran recogidos en esta institución los pobres mendigos, llevándose hasta esta fecha auxiliados a un total de 58 personas de ambos sexos, quienes se alimentan y viven de las suscripciones y limosnas con las que contribuyen varios devotos por esta que pueda llamarse Casa de Misericordia.

Informe favorable 
Este informe consta de cuatro páginas muy amenas. El 17 de abril de 1791 se da cuenta de la fundación del Hospital de la Caridad, con inclusa y un cuarto para partos secretos, lo que propicia la compasión de la Congregación del Divino Espíritu Santo y María Santísima de los Dolores, solicitando de Su Majestad el Real permiso para fundar esta Obra Pía, con informe favorable del Real y Supremo Consejo, solicitado por esta ciudad en 1 de julio de 1790. Siendo los fondos de la Congregación y de la hermandad de Caridad establecida muy cortos, que solo consisten en unos pocos bienes que Teresa Herrera donó para después de su muerte, siendo preciso recurrir al apoyo caritativo de los fieles.

Solicitando ayuda de los fondos de sus Propios y Arbitrios para que se libre alguna cantidad para ayuda de la fábrica del edificio Cosa, que se lleva a efecto el 29 de marzo de 1793, en que la Junta de Caridad solicita algunos auxilios para la obra del hospital de esta ciudad, acordando que se apliquen a este fin 30.000 reales de vellón de los fondos de la ciudad y que lo apruebe el Fiscal del Consejo.

Con fecha 30 de Junio de 1795 se emite otro informe, el cual consta de 22 páginas y que detalla la historia del Hospital e inclusa hasta la fecha indicada. Al objeto de obtener recursos económicos tanto de las instituciones públicas en primera instancia como de las opulentas clases sociales, esta es una declaración desgarradora de principio a fin y su contenido es sumamente interesante, pero reproducirlo sería muy largo. Por ello, se recomienda a los interesados su particular lectura,  y sentaría las bases de lo que luego fue una de las principales instituciones sociales de La Coruña.

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