Viernes 16.11.2018

La escala de tres cruceros aumenta en un 5% la población de la noche a la mañana

El de ayer fue “un día absolutamente histórico para el Puerto y la ciudad de A Coruña”. La afirmación del presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Losada, estaba refrendada por la estadística puesto que, de un día para otro, la población del municipio se incrementó en algo más de un 5% gracias a la escala de tres colosos del mar en el recinto portuario.

Miles de turistas de distintas nacionalidades recorrieron ayer las calles de 
A Coruña después de una mañana con tres atraques que se produjeron en mitad de una intensa niebla | javier alborés
Miles de turistas de distintas nacionalidades recorrieron ayer las calles de A Coruña después de una mañana con tres atraques que se produjeron en mitad de una intensa niebla | javier alborés

El de ayer fue “un día absolutamente histórico para el Puerto y la ciudad de A Coruña”. La afirmación del presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Losada, estaba refrendada por la estadística puesto que, de un día para otro, la población del municipio se incrementó en algo más de un 5% gracias a la escala de tres colosos del mar en el recinto portuario. La visita no estuvo exenta de sobresaltos, debido a la niebla y los consiguientes bocinazos, pero también supuso una buena inyección de dinero para el pequeño comercio y la hostelería.
Después de un amanecer marcado por una sinfonía de bocinazos que se escucharon (y alarmaron) en gran parte de la comarca, desde Oleiros a Cambre, pasando por algunos puntos de Culleredo y por supuesto en la ciudad de A Coruña, la niebla se levantó y dejó ver el porqué de tantos toques. Los cruceros “Britannia”, propiedad de la naviera P&O, “Costa Favolosa” y “Costa Mediterranea”, ambos de la empresa Costa, incluyeron la localidad en sus itinerarios trayendo a unas 12.300 personas en tan solo un día, una cifra de récord.
Mientras el capitán del “Costa Favolosa”, Ignazio Giardini, pedía disculpas por las molestias ocasionadas por el continuo ruido de las sirenas que sirvió de gallo de nueva generación para despertar a muchos vecinos, el centro de la ciudad se desperezaba más lleno de gente que nunca. Ni en el mejor de los agostos se veían tan a rebosar los comercios, cafeterías y zonas de paseo como La Marina, O Parrote o María Pita. 
Y es que los viajeros también madrugaron porque la seguridad marítima internacional obliga a emitir señales acústicas en caso de baja visibilidad y ayer eran tres las ciudades flotantes que debían evitar colisionar entre ellas o, sobre todo, con barcos de pesca y de recreo. Aunque a muchos no les gustó el hilo musical mañanero, lo cierto es que este pudo hacer que los ingresos en tierra firme fueran más por aquello de que los turistas bajaron antes a conocer los entresijos de la ciudad. 

Al menos un millón
Losada calculó el impacto económico directo del día en “un millón de euros, contabilizando los gastos de los pasajeros y los tripulantes, la incidencia en transportes y el avituallamiento de los barcos o las tasas” y eso que una cifra nada desdeñable de clientes se marchó en excursiones organizadas a otras localidades como Santiago. 
El dinero que se quedó en la ciudad estuvo muy repartido, mucho más que otras veces, ya que uno de los buques amarró en el muelle de Transatlánticos, pero otro ocupó Calvo Sotelo sur y un tercero contó con una instalación colocada ex profeso para su atraque en San Diego. Así la clientela se distribuyó entre el entorno de Ramón y Cajal, la plaza de Lugo y la calle Real.
Pese al aviso de la llegada, muchos locales de hostelería no modificaron su horario de apertura pero los que abrieron a primera hora, especialmente, en los alrededores de La Marina empezaron a distribuir consumiciones rápidamente. 

Diversas procedencias
En esta ocasión los ingleses se mezclaron con otras muchas nacionalidades que viajaban a bordo de los cruceros de Costa, de manera que por la ciudad sonaban idiomas muy distintos. Igualmente el público era más variado y a los jubilados del Reino Unido los acompañaron grandes grupos familiares, parejas jóvenes con hijos, adultos solos y eso hizo que la afluencia a las tiendas también variara con respecto a otras escalas. 
Mientras unos franceses aseguraban que era su primera visita a A Coruña compraban regalos en la tienda Oink, en donde reconocían que se notaba la afluencia de visitantes “pero no más que cuando hay un solo barco”. Entre excursiones del Imserso y cruceristas en Tiger apenas daban abasto y en Chocolat Factory lamentaban que estos cruceristas no fuesen tan chocolateros como los que llegan otras veces. 
Eso sí, tenían más clientes que otros días al igual que en la juguetería Din Don, en donde eso de que naveguen familias al completo fue visto con buenos ojos. En Tarabela habían citado a toda la plantilla para hacer frente al flujo que se esperaba y las joyerías atendían consultas. 
Las excursiones también estuvieron a tope de participantes y lo mismo daba recorrer la plaza de María Pita y la Ciudad Vieja –que unos turistas italianos aseguraban ver “muy bonita”– que repasar las capturas de la lonja en la plaza de Lugo. Hubo trabajo para todos: para guías oficiales y para los contratados por los barcos que llevaban de aquí para allá a decenas de grupos pequeños de visitantes satisfechos. l

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