Lunes 10.12.2018

Los empresarios de la Ciudad Vieja registran una caída de clientes por la peatonalización

Lo habían advertido los comerciantes cuando se implantó la peatonalización total de la Ciudad Vieja allá por el mes de junio: el invierno sería más duro de lo habitual por la desaparición de plazas de aparcamiento para los clientes en el entorno.

El fin de semana contrasta con los días laborales sin gente | patricia g. fraga
El fin de semana contrasta con los días laborales sin gente | patricia g. fraga

Después de que en septiembre se acabasen fiestas y vacaciones, los empresarios del casco histórico han empezado a echar cuentas de sus ingresos con respecto a otros años y el balance de la peatonalización que hacen hasta el momento es negativo. 


La bajada de consumidores en los negocios del entorno es generalizada. Ni siquiera Troncoso se salva pese a estar más cerca del centro. Si bien es cierto que hay picos de afluencia puntuales, como pueden ser los fines de semana, los hosteleros aseguran que han perdido clientes.

“No hay nada que te llame la atención para venir porque la Ciudad Vieja está muerta y ahora ni puedes aparcar dentro ni en los alrededores”, lamenta un empresario, que recalca que tanto a él como a algunos de sus compañeros asiduos de sus bares les han comentado que “están viniendo menos porque no es fácil ni cómodo, prefieren ir a otros lugares como la plaza de Vigo”. 

El cambio para mal también se ha notado en la zona de A Maestranza a pesar de que a un paso estén el Hospital Abente y Lago y las oficinas de la Universidad. La reforma de la zona, por la que Patrimonio ha abierto una investigación al Ayuntamiento por no solicitar un permiso, ha supuesto una caída en los balances.
“Antes por la mañana paraban a tomar el café muchas madres que venían a traer a los niños al colegio pero ahora, como tienen que aparcar más lejos, ya no vienen”, destacan en una cafetería, en la que creen que la situación irá a peor cuando se complique la meteorología.

Las consecuencias del cambio son incluso peores para el comercio. Si bien es cierto que hay establecimientos dedicados a la alimentación que no han perdido afluencia porque se nutren de los vecinos del barrio, aquellos que venden otros productos sí han empezado a pasarlo mal. 

Aislados de la gente
Mientras desde la Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja reafirman que casi todo el mundo ha empezado a lamentar la situación, los particulares se quejan de la falta de respuesta del Ayuntamiento para paliarla. 


“Esto está dejado de la mano de Dios, ahora tenemos que trabajar mucho más y si seguimos aquí es por méritos propios no porque nos ayuden”, critica un empresario. Desde su punto de vista el estar “cada día más aislados” ha generado una imagen incierta en los consumidores, por lo que ya no se desplazan hasta allí. Pese a esta particular crisis, nada se sabe del prometido plan de dinamización que iba a lanzar el Ayuntamiento en paralelo a la peatonalización para evitar estos efectos.

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