viernes 30/10/20

El nuevo radar de Alfonso Molina elimina el punto negro de Palavea

Desde que se instaló, en noviembre del año pasado, el radar de la Dirección General de Tráfico (DGT) que se encuentran en Alfonso Molina a la altura de Palavea en dirección entrada ha eliminado

pedro pastor y begoña freire caminaron juntos por el nuevo paso de cebra 	javier alborés
pedro pastor y begoña freire caminaron juntos por el nuevo paso de cebra javier alborés

Desde que se instaló, en noviembre del año pasado, el radar de la Dirección General de Tráfico (DGT) que se encuentran en Alfonso Molina a la altura de Palavea en dirección entrada ha eliminado los accidentes de tráfico que había impulsado a la DGT a colocarlo. El jefe provincial de este organismo, Pedro Pastor, anunció ayer que ya no tienen lugar en ese punto esos accidentes, algunos de ellos espectaculares, “que no tenían por qué darse” dado que la calzada se encuentra en buen estado y la curva que traza no es muy cerrada.

Los estudios de la Guardia Civil de Tráfico determinaron que las salidas de vía y los alcances en ese punto estaban causadas por un exceso de velocidad justo en un punto en el que el tráfico de interurbano se vuelve urbano. “Hubo algunos vehículos que circulaban a más de 130 kilómetros por hora en una zona de 80”, resaltó Pastor. Ese exceso de velocidad ya no se detecta ahora. “Cuando los conductores ven el cartel que avisa del radar pisan el freno”, asegura el responsable de la DGT.

1,4 millones por una vida

Según Pastor, este radar ha tenido el mismo efecto que el que ya se puso a la misma altura pero en dirección salida. Cuando se anunció la instalación del nuevo dispositivo, se había mencionado que el número de denuncias que se imponían a través del sistema de detección eran apenas “dos o tres” de conductores “despistados”. Pastor no quiso incidir en el número de multas tramitadas con el nuevo radar, que considera insignificante comparado con el coste de una vida, que cifró en 1.400.000 euros.

Según aclaró el propio jefe provincial de la DGT, esa es la cantidad media que supone la pérdida de una vida humana que barajan los expertos después de considerar varios factores, como el cuantas horas de trabajo podría haber realizado al víctima o, en el caso de los heridos, lo que hubiera costado su tratamiento. “Es por eso por lo que seguimos instalando radares, porque salvan vidas, aunque una cosa debe quedar clara, y es que en España tenemos muchos menos que en otros países de Europa”. Así que la DGT seguirá colocándolos, aunque los próximos estarán ubicados en la frontera de Galicia con Portugal.

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