jueves 26/11/20

Un edificio abandonado de Palavea se convierte en un epicentro del botellón

El edificio Epamar ocupa el centro del barrio de Palavea, justo detrás del centro cívico. El inmueble, que se divide en media docena de portales, se concluyó justo cuando lo alcanzaba el estallido de la burbuja inmobiliaria, pasando de convertirse en la futura residencia de casi 60 personas al epicentro de un problema de convivencia para el barrio.

Los daños producidos por los vándalos son visibles tanto por fuera como por dentro del inmueble	patricia g. fraga
Los daños producidos por los vándalos son visibles tanto por fuera como por dentro del inmueble patricia g. fraga

El edificio Epamar ocupa el centro del barrio de Palavea, justo detrás del centro cívico. El inmueble, que se divide en media docena de portales, se concluyó justo cuando lo alcanzaba el estallido de la burbuja inmobiliaria, pasando de convertirse en la futura residencia de casi 60 personas al epicentro de un problema de convivencia para el barrio. “Todos saben que hai xente durmindo alí. Fan lume e ruído como se estiveran traballando nunha estrada todos os días. Todo o mundo o sabe, pero ninguén fai nada”, denunció una vecina. 
Prácticamente toda la manzana se encuentra en la misma situación: puertas reventadas, cristales rotos y cuadros eléctricos reventados para poder arrancar todo el cable. En algunos pisos se han llegado a traer hasta muebles viejos, como sillones o colchones sucios. En las paredes aparecen pintadas de todo tipo, algunas con ideología ultra, y hay tirados envases de plástico, latas de cerveza o de refresco, papeles... Un panorama desolador. 
“Ás veces fan lume. O outro día tiveron que vir os bombeiros”, señaló la vecina, haciendo referencia a un incidente que tuvo lugar hace dos semanas. De hecho, no es la primera vez que la desastrosa situación del inmueble obliga  actuar a las autoridades: muchas puertas tienen aún restos de precinto, tanto de la Policía Local como de la Nacional, colocados allí durante anteriores intervenciones. 
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, los vándalos han arrancado dichos precintos (a pesar de que es un delito) para continuar la fiesta. “El otro día vinieron tres jóvenes en un coche y por la mañana colgaron la ropa a secar. Vino la policía a echarlos” comentó otra vecina. En algún caso, han llegado a poner un candado a la puerta para poder instalarse en el edificio de forma permanente. 

labor detectivesca
El Ayuntamiento está al corriente de esta situación, pero la solución no es sencilla. El concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, señaló que descubrir al propietario actual del inmueble “é unha labor detectivesca”. Al parecer, su nombre no figura en el registro municipal, por lo que se ha perdido la pista de lo que ocurrió después de que Caja Duero exigiera a Epamar de Gestión el pago de la deuda que tenía con ellos y que les llevó a la bancarrota. “Para poder nós actuar de oficio necesitamos saber cal é o propietario, non podemos entrar nun edificio que non é noso. Por iso, calquera información é benvida”. 
Así que, por el momento, los propietarios se defienden solos. Como la abuela que recientemente pidió a unos jóvenes que abandonara el piso en el que habían irrumpido porque lo había comprado para su nieta.

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