domingo 20/9/20

Dos atracadores se llevan 40 relojes de la joyería Calvo a punta de pistola

Todo sucedió en dos minutos. Menos incluso de los cinco que le exigía en inglés uno de los atracadores a su compañero de viaje. La joyería Calvo volvía a vivir un capítulo gris en su historia cuando dos jóvenes se hacían con un botín valorado en 200.000 euros a punta de pistola.

el local de rúa nova sufrió un atraco similar hace tres años pedro puig
el local de rúa nova sufrió un atraco similar hace tres años pedro puig

Todo sucedió en dos minutos. Menos incluso de los cinco que le exigía en inglés uno de los atracadores a su compañero de viaje. La joyería Calvo volvía a vivir un capítulo gris en su historia cuando dos jóvenes se hacían con un botín valorado en 200.000 euros a punta de pistola. Las dos empleadas del local relataban lo sucedido desde el momento en que los hombres de corta estatura y con el rostro cubierto irrumpían en el local pasadas las diez y media de la mañana. El primero saltaba por encima del mostrador para controlar que ninguna de ellas se moviera del sitio.
En el intento, golpeaba a una con la culata de su pistola provocándole una hinchazón en la cabeza. El otro, mientras, forzaba con una palanqueta las vitrinas donde descansaban los mejores relojes, incluidos los de oro de la marca Cartier, para guardar cerca de 40 en una especie de bolsa y huir ambos a paso acelerado hasta el Orzán.

Los delincuentes se hicieron con un botín valorado en 200.000 euros en cuestión
de dos minutos


Allí se subían a un coche de marca Wolswagen Polo. Contaba una de las trabajadoras que un guardia civil vestido de paisano acudió a la joyería alertado por los gritos de nerviosismo de las dependientas y al darse cuenta de lo que estaba pasando, esperó a que saliera la pareja para perseguirla hasta su destino y anotar la matrícula de su vehículo. La Policía Nacional en colaboración con la Local montaba entonces un dispositivo para capturar a los atracadores y recogía las pruebas registradas por las cámaras de seguridad, la palanqueta y las huellas de los que, aseguraban, “parecían sudamericanos”.
El encargado, Andrés Calvo, recordaba un suceso similar hace tres años en el que los cuatro asaltantes se llevaban también la mercancía del escaparate. Queda por confirmar si la pistola era de fogueo porque aunque la dependienta que sufrió el impacto aseguraba que el arma le pareció de mentira por la forma de rebotar en su cabeza, la policía le explicó que las auténticas se fabrican también con materiales blandos.

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