lunes 26/10/20

Detenido el sospechoso de robar una farmacia 15 minutos después de cometer el delito

El hombre que asaltó ayer a las diez de la mañana la Farmacia Arias a punta de navaja probablemente se lo habría pensado dos veces de saber

Agentes de la Policía Local, en la puerta de la farmacia asaltada	patricia g. fraga
Agentes de la Policía Local, en la puerta de la farmacia asaltada patricia g. fraga

El hombre que asaltó ayer a las diez de la mañana la Farmacia Arias a punta de navaja probablemente se lo habría pensado dos veces de saber que no tendría ni tiempo de gastar lo robado. El sujeto, identificado como M.G.E, de 34 años, emprendió una corta fuga desde la calle de Rodrígo Alfredo de Santiago, donde se encuentra el establecimiento, por la ronda de Outeiro, y consiguió llegar a la altura de la calle de San Luis antes de que los agentes municipales dieran el alto.  Solo habían pasado 15 minutos.
A esa hora, todavía tenía el susto en el cuerpo la dependienta de la farmacia, Cristina Correa. “Es la primera vez que nos pasa desde que abrimos, hace tres años”, confesó. Ella estaba sola, despachando a  la única cliente que tenía cuando apareció el atracador: “Debía ser de estatura media. Tenía mala pinta, pero no sucio”. Y nada más cruzar las puertas automáticas, empezó a gritar. “¡Dame el dinero, dame el dinero!”, recuerda Correa que gritaba.
Mientras la clienta se echaba a un lado, el atracador se acercó al mostrador y amenazó con una navaja de cachas de madera, de unos 15 centímetros de largo, a la indefensa mujer. Pero esta estaba paralizada. “Me quedé sin saber qué hacer”, explica. Así que el delincuente rodeó el mostrador para poder amenazar más de cerca a la víctima e intimidarla.
Fue en ese momento cuando la mujer sintió más pánico. “Veía que era capaz de hacerlo, pasé mucho miedo”, añade. EL ladrón amagaba con clavarle el cuchillo en los riñones mientras Correra, desesperada, trataba de abrir las cajas donde tenía el dinero. “Pero no son fáciles de abrir y se estaba poniendo nervioso”, continúa. Fueron unos segundos angustiosos los que vivió la dependienta hasta que por fin, consiguió entregarle en mano 150 euros y el sujeto pareció darse satisfecho: echó a correr.   

incoherente
Inmediatamente llamó a las autoridades y varias patrullas de la Policía Local convergieron en Rodrigo Alfredo de Santiago  antes de comenzar la búsqueda que tan breve resultó ser. Cuando detuvieron al sujeto, éste reconoció los hechos aunque parece que no estaba muy lúcido.
Los agentes no le descubrieron encima ni el arma ni el dinero robado, pero el sospechoso confesó, después de mucho preguntar, que había tirado los dos objetos en un descampado en el trayecto entre la farmacia y la calle San Luis, aunque no supo especificar donde exactamente, por lo que los agentes tuvieron que peinar la zona en busca de las pruebas. En cuanto al presunto atracador, fue detenido bajo el cargo de robo con intimidación y entregado en la comisaría de la Policía Nacional.

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