domingo 20.10.2019

Detenido un hombre por un atraco con arma blanca en Cuatro Caminos

“Ya son dos robos en dos meses, y estoy harto”, comentó Gabriel Domínguez, el dueño de un estanco en Benito Blanco Rajoy, cerca de Cuatro Caminos. El pequeño local fue atracado a media tarde por un individuo que llevaba pasamontañas y braga y empuñaba un arma blanca

La Policía Local interceptó al sujeto en la calle del Mariscal Pardo de Cela	quintana
La Policía Local interceptó al sujeto en la calle del Mariscal Pardo de Cela quintana

“Ya son dos robos en dos meses, y estoy harto”, comentó Gabriel Domínguez, el dueño de un estanco en Benito Blanco Rajoy, cerca de Cuatro Caminos. El pequeño local fue atracado a media tarde por un individuo que llevaba pasamontañas y braga y empuñaba un arma blanca. En ese momento, Domínguez no se encontraba en el local sino que atendía una empleada suya, que logró poner en fuga al atracador empleando una barra de hierro, aunque no sin que antes el sospechoso lograra meter mano en la caja y llevarse unos 660 euros. Fue detenido poco después, en la calle del mariscal Pardo de Cela, en Os Mallos.
El sujeto había entrado en el pequeño local ya embozado y esgrimiendo el arma blanca contra la mujer. La víctima no sufrió ninguna herida, aunque su jefe reconoce que se sentía “muy nerviosa”. Él tuvo que sustituirla mientras prestaba declaración en la comisaría de Lonzas, pero antes de marcharse, le contó lo que había sucedido. “La acorraló contra el fondo del local y le dijo que le diera todo el dinero de la caja”, explica.
Ella obedeció, pero mientras el hombre estaba entretenido sacando el dinero de la máquina registradora, ella aprovechó para hacerse con un arma: la barra de hierro que emplean a diario para bajar la persiana metálica. La cogió de la trastienda y golpeó con fuerza al ladrón en la cabeza. “Yo ya les había dicho que la tuvieran a mano, por si pasaba algo”, explica el propietario del local. La mujer se defendió con todas sus fuerzas, y no se sabe qué hubiera pasado entonces si no llega a aparecer una tercera persona.

fuga precipitada
“Es un cliente habitual, un hombre joven, que dio la alarma”, explica Domínguez. Ante esta situación, el hombre decidió darse a la fuga, aunque no había vaciado completamente la caja, y se dirigió hacia el barrio de Os Mallos a la carrera. A la altura del hotel Plaza, se deshizo de su arma arrojándola a un contenedor, y cruzó la plaza de Cuatro Caminos. Pero para entonces, las primeras patrullas de la Policía Local habían respondido al aviso. Unos instantes después fue interceptado y detenido.
Por otro lado, aunque la Policía Nacional consiguió localizar el arma del sospechoso en un contenedor, parece que no lograron recuperar el dinero, los 660 euros que se llevó de la caja. Domínguez está seguro de que esa es la cantidad porque hizo el recuento él mismo, delante de los agentes de la Policía Nacional.
El atraco ha sumido a Domínguez en la indignación, y se lamenta de no haber estado presente para poder enfrentarse él mismo al atracador. Asegura que en los últimos tiempos, la inseguridad en la que viven los pequeños empresarios como él se ha incrementado mucho. “En cuarenta años, no me había pasado nada, y ahora, dos veces en un mes. Ya no sé qué más hacer. Tenemos cámaras de circuito cerrado y todo, pero no estamos seguros”.
En cuanto al sospechoso, se trata de un delincuente habitual, que fue fácilmente reconocido por un tatuaje que lleva, y fue detenido recientemente por otro delito parecido. “Ese el problema, son muy flexibles”, protesta Domínguez.

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