jueves 02.04.2020

Denuncian que los locales del Orzán cambian de dueño para evitar los cierres

El proceso de acumulación de sanciones vuelve a empezar cada vez que pasa a 
un nuevo titular

La calle Socorro es el epicentro del ocio nocturno en la ciudad, a pesar del cierre de varios locales en los últimos años
La calle Socorro es el epicentro del ocio nocturno en la ciudad, a pesar del cierre de varios locales en los últimos años

Desde hace años, la asociación de vecinos de Ensenada del Orzán lucha contra los locales de ocio nocturno que no respetan las ordenanzas municipales presentando denuncias. Solo con la acumulación de infracciones se pueden llegar a los castigos más graves, como el cierre del establecimiento, aunque sea de manera temporal. Sin embargo, desde la asociación denuncian que en los últimos años los dueños de los locales recurren a  cambiar la titularidad del local para demorar el proceso.  

Esta estrategia se ve facilitada por el hecho de que, muchas veces, hay más de un socio en un local. “Si hay tres o cuatro, se pasan la propiedad entre ellos. Y si hay no, al primo o a un camarero”. 

Se trata de una forma simple pero efectiva para seguir burlando las ordenanzas, sobre todo si el nuevo propietario no tiene ningún antecedente que pueda complicar el caso. Los vecinos de la Ensenada del Orzán denuncian que las sanciones se pueden demorar años: “En un caso llevamos tres años haciendo mediciones de ruidos y denuncias por manipular el sonómetro, y no hemos conseguido nada, porque han cambiado el titular cuatro veces”

Con un abogado 
Según los afectados, no hay una manera fácil de contrarrestar esta estrategia mientras los dueños se atengan a la normativa. “Lo único que se puede hacer es contratar a un abogado, y tratar de probar que, independientemente de la titularidad, la gestión es la misma”, señalan. 

Eso no quiere decir que los vecinos no hayan obtenido éxitos en su lucha contra los locales que incumplen la normativa. En los últimos años, la actividad ha decaído en el Orzán, lo que se puede percibir en el cierre de más de una docena de locales. La causa no es la crisis, sino una fuerte campaña de la asociación de vecinos que presentaron cerca de 200 denuncias por escrito: el resultado fue el cierre de esta docena de locales en menos de dos años. “No hay otro remedio”, comentan desde la asociación. Aseguran que antes se limitaban a llamar por teléfono a la Policía Local cuando consideraban que un local excedía el nivel de ruido permitido. 

“Pero no servía de nada”. No siempre los agentes se presentaban, pero cuando lo hacían, a veces simplemente conminaban a los propietarios a que bajaran el volumen. Poco después, volvían las molestias. “Las cosas hay que hacerlas bien, así que decidimos moverlo todo por escrito: no solo denunciarlo, sino también pedir mediciones”, aclaran. A medida que las denuncias se acumulaban, y sus correspondientes multas, muchas de decenas de miles de euros, los hosteleros comenzaban a echar el cierre. 

En el lado negativo, los restantes locales que todavía resisten en el Orzán cada vez están más en manos de unos empresarios jóvenes que los afectados consideran que se muestran menos cumplidores con las ordenanzas municipales. Muchos son de origen extranjero, con poco arraigo en la zona. “La gente que tiene dinero se va a Palexco, o a Matogrande, aquí ya viene otro tipo de gente” aseguran. De manera que los viejos problemas, como puede ser el exceso de ruido, las peleas en las calles, el tráfico de drogas, las micciones... Continúan, aunque en menor medida, igual que los establecimientos irresponsables, que tienen licencia de cafetería pero actúan como si fueran clubes nocturnos. 

Campaña de escritos 
A pesar de las dificultades, desde la asociación de vecinos de Ensenada del Orzán se plantean seguir con su campaña de denuncias por escrito, como único camino para obtener tranquilidad  en una zona que, recuerdan, es residencial.

Así que si a los vecinos la actividad nocturna les afeta al sueño, esperan que por lo menos su lucha legal afecte a los infractores en el bolsillo. Algunos locales han llegado a sufrir multas de 230.000 euros, sin contar la orden de cierre, todas tramitadas por el Ayuntamiento.

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