domingo 29.03.2020

Denuncian a un hombre que alquilaba a sus perros para poder dar paseos

El Seprona le advirtió de que lo que estaba haciendo era ilegal, pero persistió en su actividad comercial
Uno de los anuncios colgados en internet por el sujeto en cuestión
Uno de los anuncios colgados en internet por el sujeto en cuestión

La situación actual, de confinamiento obligado por la cuarentena, está dando lugar a situaciones rocambolescas. El Servicio de Protección a la naturaleza (Seprona) de la Comandancia de la Guardia Civil, denunció en la ciudad a un individuo que se dedicaba a alquilar sus perros por dos euros la hora a personas que no tienen mascotas y querían usarlas como excusa para poder disfrutar del aire libre.

Tras tener conocimiento a través de varias protectoras de animales de que una persona anunciaba en redes sociales un servicio de alquiler de sus perros, el Seprona procedió a su identificación y posterior tramitación de las correspondientes denuncias. La Guardia Civil también comunicó al denunciado que debía cesar inmediatamente la actividad porque fomentaba que los posibles clientes se saltasen la limitación de libertad de circulación de personas, dispuesta por el estado de alarma.

Además, el presunto autor de los hechos carece de cualquier tipo de registro o autorización como núcleo zoológico (Reganuz) para dedicarse a la actividad relacionada con la cría y cesión temporal de animales de compañía, estando prohibida la cesión o donación ambulante de estos animales, según lo dispuesto en la Ley 4/2017 de protección y bienestar animadle compañía en Galicia.

Pero el aviso no sirvió de nada. Después de la actuación policial, esta misma persona volvió a publicar dos anuncios similares, por lo que se volvió a interponer acta de denuncia, que se remitirá a la Subdelegación del Gobierno por incumplimiento del Estado de Alarma y a la Consellería do Medio Ambiente de la Xunta de Galicia por incumplir la normativa de protección animal.

Otros subterfugios

No es el primer subterfugio que descubren las autoridades. A pesar del riesgo de las multas (que por el momento suelen rondar los 200 euros) y de las recriminaciones que sufren de sus vecinos, hay quien busca cualquier coartada para poder disfrutar del sol y del aire libre.

La Policía Local descubrió el fin de semana a un hombre que bajaba de su casa con una barra de pan bajo el brazo, para poder alegar que acababa de regresar de la panadería. Picarescas como estas se producen en todas las ciudades.

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