miércoles 12/8/20

Cuando la playa del Orzán era la escombrera de la ciudad de La Coruña

La eliminación del vertedero que ocupaba la zona y su reconversión en el actual arenal fue un proceso lento y complejo que duró cerca de treinta años. La nueva playa, por fin inaugurada en la década de los sesenta del pasado siglo, aún tuvo que esperar un buen tiempo hasta ser apta para el baño
La Gota de Leche en 1955, con la fábrica de gas a la izquierda y Maderas Cervigón a la derecha
La Gota de Leche en 1955, con la fábrica de gas a la izquierda y Maderas Cervigón a la derecha

La playa del Orzán o el arenal del Orzán, como lo conocemos hoy en día, no siempre fue una playa para tomar el baño, arriesgarse a saltar las olas que rompen en la orilla, tomar el sol placenteramente o surcar sus olas sobre las tablas de surf o lanzarse a una aventura marinera por la costa entre el Orzán y Riazor. Tampoco era fácil dar un paseo por su entorno arenoso y menos aún acercarse al lugar, ya que en el 3 de junio de 1931, aquello era un vertedero de basuras y escombros, en donde se arrojaba los desechos de la ciudad y se vertían al mar. 

En estas circunstancias, en el pleno municipal de aquel señalado día hará uso de la palabra el concejal Taracido para formular un ruego encaminado a que se procediese a trasladar a otro lugar el vertedero de basuras que en aquel momento existía en la explanada del Orzán. Pretendía evitar de este modo que se continuase en lo sucesivo convirtiendo aquel paraje en depósito de escombros, ya constituía un atentado a la salud pública. Tanto más lamentar, cuanto que en aquellas inmediaciones se encontraba situado el Dispensario Antituberculoso. 

La presidencia accidental (la Alcaldía) prometió tener presente el ruego que hacía el señor Taracido, que le pareció muy razonable en su exposición.

Peticiones
Pero en la sesión del 21 de octubre de aquel dicho año, se vuelve a tratar el tema, en este caso sobre el arreglo del vertedero-tolva del Orzán.  Siendo declarada de urgencia, se acuerda que pase a la Comisión de Obras para su estudio una proposición de la Comisión de Policía, relativa a que se proceda al inmediato arreglo o reforma, si fuere preciso, del vertedero-tolva existente en el Orzán, ya que del modo que funciona en ese momento no es posible que continúe más tiempo por resultar antihigiénico y de pésimos efectos para la salud de todos los operarios que están encargados de su manejo y también para el vecindario residente en sus inmediaciones.

Todo siguió igual desde entonces, hasta que en la sesión del 15 de junio de 1959 y después de diversas gestiones acerca de que hacer con dicha tolva el señor Souza Hernández hace constar la imperiosa necesidad de la demolición de la Tolva del Orzán, que tan feo aspecto ofrece a los forasteros y turistas que por allí circulan y que además constituye un foco de inmundicias. La Presidencia le manifiesta que dicha demolición está pendiente de la concesión de los tres camiones destinados adquirir, ya que con los medios existentes en ese momento no pueden llevarse directamente las basuras a las cámaras de fermentación, situadas en la Grela, donde se levanta el actual Parque de Bomberos.

Más tarde, en la sesión del 17 de agosto del dicho año de 1959, el señor Sáez Alfeirán apunta a la necesidad de evitar el vertedero de escombros y barreduras en la Tolva del Orzán, por el mal efecto que ello produce, indicando que con motivo de la entrada en servicio de tres camiones “Pegaso” pudieran ser trasladadas a las Cámaras de Fermentación. Por la Ponencia correspondiente y Presidencia, se contesta al interpelante, en el sentido de que dentro del actual mes quedará resulto el problema. 

Finalmente en la sesión plenaria del 15 de noviembre de 1960, en el debate municipal sostenido sobre este espinoso asunto, del que se venía insistiendo desde el lejano año de 1931, por fin el señor Souza Hernández puede  mostrar su satisfacción por el hecho de que por parte de la Alcaldía se  informase de la desaparición definitiva de la Tolva del Orzán, haciendo constar su agradecimiento a la Presidencia por el interés que ha tomado en la desaparición de tan antiestética instalación.

La playa del Orzán comenzaba entonces a cambiar su fisonomía, aunque no era apta para el baño, teniendo en cuenta lo peligroso que resultaban sus fuertes corrientes y que no estaba diseñada para tal fin. En su proximidad se hallaba el Parque Municipal de Bomberos, la Cochera de Tranvías de La Coruña y también la fabrica de maderas de Cervigón, cuyo muro de piedra había que reponer casi todos los años por la abrupta ruptura del mar contra dicho él, que acababa siendo derribado con mucha frecuencia. 

Sí en cambio se podía bañar en la playa de la Berbiriana y también en Riazor, la más concurrida de la ciudad en tiempo de verano. Aunque el baño se podía hacer en la extinta playa del Parrote, aunque su agua está bastante sucia, por las sentinas de los barcos en su limpieza. Luego estaba la playa de As Lagoas y por último la de San Amaro, a la que iban muchos coruñeses a tomar el baño en la época calurosa del año, principalmente en las canículas de verano.

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