viernes 25/9/20

La crisis redujo a cuatro grandes zonas las referencias comerciales de la ciudad

El sector padeció muchos cierres por la falta de clientes pero aún así mantiene elevadas las cifras de empleo

El mayor centro neurálgico del comercio es ahora la plaza de Lugo, pero quien tuvo retuvo y ese es el caso de la Zona Comercial Obelisco | foto: quintana
El mayor centro neurálgico del comercio es ahora la plaza de Lugo, pero quien tuvo retuvo y ese es el caso de la Zona Comercial Obelisco | foto: quintana

A Coruña es una ciudad comercial en sí misma, contando grandes centros o sin hacerlo. Por algo este sector es el segundo que genera más número de empleos en el municipio, 5.874 según el último informe de la Xunta, y es uno de los principales apoyos de una economía local. No obstante, el panorama ha cambiado mucho en las últimas décadas, con un ritmo especialmente vertiginoso durante los años de la crisis. Aunque los políticos insistan en que hace tiempo que empezó a verse la luz al final del túnel económico, los representantes del comercio de proximidad subrayan que todavía resisten la restricción en el consumo de los ciudadanos con muchas dificultades.
La ciudad siempre se ha caracterizado por tener cientos de pequeñas tiendas repartidas por todos los barrios, desde el centro a Os Mallos o desde Los Rosales a O Castrillón. Sin embargo, la crisis empujó a muchos cierres y a jubilaciones aceleradas. 
Si bien es cierto que siempre existirán los establecimientos al lado de casa, las calles se han ido despoblando poco a poco y en muchas zonas de la periferia predominan los bajos con carteles que anuncian alquileres o ventas sobre aquellos que tienen sus escaparates llenos de productos destinados a distintos tipos de públicos.

Internet y los grandes
En su día desde la propia Federación de Comercio de A Coruña recalcaban que en los años de bonanza se habían abierto demasiados negocios por habitante y era lógico vivir cierta burbuja. La tendencia actual parece demostrar que, en unos años, las diferencias entre las distintas zonas se harán cada vez más insalvables. La apertura de centros comerciales supuso un buen golpe a un sector basado, en gran parte, en los autónomos, y la proliferación de negocios con responsables sin especializar como salida al desempleo tampoco ayudó. Los parados creyeron que este mundo era sencillo y se equivocaron, como han comentado en numerosas ocasiones los comerciantes de carrera vital.
Aunque hoy muchas propuestas se han especializado y han desaparecido aquellas que nacieron de la desesperación, el hecho de que unos cerraran afectó al resto como un efecto dominó.  Al final unas despedidas siguieron a otras porque a menos comercios juntos, menor capacidad de atracción y, en consecuencia, menos ganancias y más que posibles cierres. 
Además, ahora toca competir con la todopoderosa venta online, a la que la gran mayoría de los empresarios coruñeses todavía no se ha adaptado. Con este panorama, si antes ya eran reconocibles puntos neurálgicos de las compras como la calle Barcelona o Distrito Picasso, en la actualidad su poder de atracción es mayor porque son las que (junto con la avenida de Oza y Cuatro Caminos y la Zona Comercial Obelisco) acumulan mayor oferta y posibilidades en espacios más concentrados. 
En esos apenas quedan locales libres cuando la situación es la opuesta en el resto de A Coruña. “La unión hace la fuerza de toda la vida”, resume el presidente de la Asociación de Comerciantes Agra-Barcelona, José Manuel Castro.
Grupos como Inditex han demostrado que quieren centrar todos sus esfuerzos en entornos como el de la plaza de Lugo, con el consiguiente efecto llamada y el encarecimiento de los precios por parte de los propietarios. 
Pese a los elevados costes, hoy los profesionales del sector inmobiliario aseguran que es difícil encontrar un bajo para abrir un negocio en la zona más próxima al mercado y a la tienda insignia de Zara. Incluso los locales exteriores de la plaza de abastos, que dan a la peatonal, se fueron llenando después de años vacíos y la hostelería tiene su espacio aprovechando el fuerte reclamo que suponen las tiendas para los coruñeses y vecinos de todo el área.
Y eso que, como recalca el presidente de la Zona Comercial Obelisco, Antonio Amor, la afluencia de gente del exterior ha bajado mucho. Parte de la culpa la tiene el hecho de que cada vez se atrase más la llegada del apoyo municipal para las iniciativas promocionales.

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