jueves 19.09.2019

La crisis de las farmacias empuja a oficinas de la ciudad a malvivir y hace peligrar el stock de medicinas

“La situación empeoró y va a empeorar más a partir del 1 de septiembre, cuando salga la Orden de Precios de Referencia que va a traer consigo una bajada muy grande del precio de los medicamentos”.

Las farmacias pegadas a los centros de salud son, en general, las más saneadas	patricia. g. fraga
Las farmacias pegadas a los centros de salud son, en general, las más saneadas patricia. g. fraga

“La situación empeoró y va a empeorar más a partir del 1 de septiembre, cuando salga la Orden de Precios de Referencia que va a traer consigo una bajada muy grande del precio de los medicamentos”. Es la presidenta de la Asociación de Empresarios de Farmacia de A Coruña, María José García, la que ve el futuro muy negro dado el lamentable estado económico en el que se encuentran algunos negocios de la ciudad y su comarca. Indica que los nuevos recortes de costes por la crisis por parte del Estado podrían provocar “problemas de abastecimiento muy graves”. No en vano tanto desde este colectivo como desde el Colegio profesional animan a la reinvención de las farmacias, si bien el presidente de la entidad colegial, Héctor Castro, exige también un cambio de estrategia del Gobierno central a la hora de reducir gastos.
“La bajada de septiembre afectará a la viabilidad de las farmacias coruñesas pero lo más grave es que tocará al paciente”, denuncia María José García, preocupada por las consecuencias de que las caídas monetarias se acumulen. A la par está el presidente del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña, Héctor Castro, que recalca que están a la espera de la orden ministerial para mover ficha.
Mientras idea “medidas cortoplacistas”, la Administración se olvida de la “repercusión en la salud del paciente” que a la larga generará un gasto mayor a la sanidad pública. García teme que el colectivo no pueda salvaguardar la seguridad sanitaria de los ciudadanos porque vaticina que, si el Ministerio de Sanidad sigue ajustando el presupuesto en el mismo sector, habrá “desabastecimiento”.
Alude de esta manera a la opción que pueden tomar los grandes laboratorios, ya que estos están en posición de “decidir no comercializar sus medicamentos en España a esos precios tan bajos”. Desde su experiencia considera que si esto ocurre habrá que “importar medicamentos desde otros países” para dar el servicio adecuado a los pacientes. Y aquellos que sí decidan reducir sus facturas “podrían no revisar ni añadir las novedades farmacéuticas”, razona Castro.
Además, en caso de que esta situación llegase a producirse, “se seleccionaría mucho la prestación y no se le darían los fármacos a todo el mundo”. La tendencia llevaría a que los enfermos que los necesitasen los consiguiesen pagando todo su valor tras pasar por la consulta de algún médico privado.

temor por los compañeros
Con este panorama ambos reconocen que también les inquieta el futuro de sus compañeros de profesión dado que las bajadas de los precios en los medicamentos que financia el Estado han sido tan brutales como para pasar “de los 140 a los 40 euros” y eso ha reducido a la mínima expresión los márgenes que se embolsan las oficinas.
“Se estima que las ventas cayeron entre un 30 y un 40% y esta situación era muy difícil de prever para aquellos que compraron hace pocos años”, dice Castro, que considera que “la capacidad de aguante de las farmacias coruñesas ya se ha sobrepasado”.
A nivel general ve como los negocios están reduciendo horarios y personal. “Está habiendo un montón de despidos porque no puede ser que le ganemos más a un paquete de chicles que a una caja de paracetamol”, suscribe García.
Al margen de las bajas en las plantillas, este baile de costes cada poco tiempo está provocando que algunas facturas no se paguen o que los farmacéuticos empresarios tengan que recurrir a decisiones dolorosas. Si bien no hay datos exactos, los propios directores de almacenes y bancos reafirman la tendencia “a que más farmacias estén en concurso de acreedores o sin pagar a las cooperativas de distribución y almacenamiento”.
Desde el colegio también notan este problema. Antes era posible negociar unas condiciones de aplazamiento, pero ahora solo los pacientes y la sanidad –pese a los recortes– confían en el sector. Por ello, para reducir la asfixia de las farmacias, la asociación trata de rubricar convenios con distintas entidades bancarias para conseguir algo de crédito.

acuerdos forzados
“Pero no llegamos a acuerdos porque las oficinas vayan mejor sino porque las directrices europeas les obligan a ayudar a los pequeños empresarios”, destaca García. Su compañero reconoce que se están “renegociando algunas condiciones y la refinanciación”. No obstante, lo ve únicamente como “una huida hacia delante porque van a soportar unos intereses inasumibles”.
Pese a todo, en medio del caos, la representante reconoce que se “está intentando mantener puestos de trabajo y buscar fuentes con las que aumentar ingresos”. Se trata de áreas relativamente nuevas como la parafarmacia o la ortopedia de toda la vida.
Pero esto solo aporta un empujón en la ciudad, y leve, dado que en los últimos años las ventas de productos de parafarmacia se han despeñado en torno a un 40%. Y en una situación en la que el dinero entra de forma más escasa en las cajas registradoras pocos pueden reinvertir para actualizarse y mejorar los servicios que ofrecen. Otra posibilidad para deshacerse de las dificultades sería el traspaso de la licencia pero desde el Colegio opinan que habría que “transmitirlo en condiciones peores de las que se compró”.
El farmacéutico perdería dinero y de forma paralela podría quedarse con un margen de deuda pendiente de pago. Dadas las circunstancias esta no es una vertiente que tenga muchos partidarios.
Y el crecimiento depende de una viabilidad económica para la que se necesita estabilidad legislativa que dé margen para tejer un plan a medio plazo. Así las cosas, Castro insta al Estado a buscar otros pastos más verdes en los que reducir gastos.

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