sábado 5/12/20

Condenado a cinco meses de cárcel por amenazar a sus vecinos con un hacha

Los vecinos de un edificio del barrio de O Birloque pueden respirar aliviados después de años sufriendo las amenazas de uno de los residentes. Así lo denunciaron en su día en el juzgado, donde acusaban a F.J.G.M, de 44 años, de llevar a cabo contra ellos repetidas amenazadas de muerte. De hecho, según recoge la sentencia hecha pública estos días, el acusado habría salido varias veces al descansillo del inmueble con objetos como martillos y hachas.

Los vecinos de un edificio del barrio de O Birloque pueden respirar aliviados después de años sufriendo las amenazas de uno de los residentes. Así lo denunciaron en su día en el juzgado, donde acusaban a F.J.G.M, de 44 años, de llevar a cabo contra ellos repetidas amenazadas de muerte. De hecho, según recoge la sentencia hecha pública estos días, el acusado habría salido varias veces al descansillo del inmueble con objetos como martillos y hachas.
El informe del médico forense que reconoció al acusado después de varios altercados refleja que el hombre “padece un trastorno de ideas delirantes, tiene síntomas psicóticos con alteración del pensamiento, ideas de perjuicio”. Además, precisa que en momentos su facultades se encuentran alteradas.
El documento del juzgado recoge un episodio en el que el acusado acudió un día a casa de uno de los vecinos con un hacha de cortar leña. Al parecer, sobre este incidente declaró que “percibía mucho ruido del piso superior e inferior, ese día se levantó y cogió lo primero que encontró, un machete pequeño”.
La jueza responsable del caso considera que las declaraciones del acusado se contradicen y rebaten con la restante prueba practicada. Las declaraciones de los testigos describen una situación de “vecindad insostenible”

condena
Por todo ello, la  magistrada considera que la conducta del acusado constituye claramente un delito de amenazadas, contemplado en el Código Penal e impone al acusado una pena de cinco meses prisión. Al hombre, que ya tenía antecedentes penales, se le impone también la medida de seguridad de libertad vigilada, por la que tiene la obligación de seguir un tratamiento médico externo adecuado a la dolencia que padece durante un periodo de otros cinco meses.
Además, se le prohíbe acercarse a menos de 300 metros del edificio en el que residen los vecinos afectados, así como a las propias personas denunciantes que, según recoge la sentencia, sufrieron “un temor racional y fundado”. n

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