domingo 20.10.2019

Condenado a ocho años el autor del atraco a dos bares de Cambre con una escopeta recortada

No logró ocultar su identidad a los agentes de la Guardia Civil pese a los pasamontañas y capuchas que utilizaba para perpetrar sus asaltos. 

No logró ocultar su identidad a los agentes de la Guardia Civil pese a los pasamontañas y capuchas que utilizaba para perpetrar sus asaltos. En julio de 2008 atracó al menos tres establecimientos de su propio municipio. Ese mismo mes era detenido y ahora, el juzgado de penal 1 ha condenado al delincuente conocido por las fuerzas del orden como “el Chino” por dos de esos golpes, por los que cumplirá ocho años de prisión.

Los cometió, según indica la sentencia, ayudado por una cómplice que le servía de transporte y vigilante, y por la escopeta de caza recortada que antes de ser apresado escondió en un monte próximo a la casa de su madre, en Guísamo (Bergondo). El uso de esa arma recortada, para la que no tenía licencia, le supone al acusado un delito de tenencia ilegal que suma un año a las condenas de tres y medio por los dos robos con violencia.

encañonado

La escopeta es, tal como se recoge en el apartado de hechos probados de la resolución, lo primero que vieron las dos personas que poco antes de las diez de la mañana se encontraban en el bar-estanco de Pravio el 1 de julio de hace cinco años. La empuñaba un hombre con la cara oculta tras un pañuelo y una capucha, que encañonó al único cliente que estaba en el local, además de su propietaria.

Siguiendo el relato de hechos que da por bueno el juez –su sentencia se firmó tras prestar conformidad el acusado–, el delincuente se llevó tanto el dinero de la caja registradora, 280 euros, como los diez euros que el cliente tenía en el bolsillo aquella mañana. Antes de irse, avisó de que “otros atracadores estaban fuera vigilando y volverían”.

El segundo golpe por el que cumplirá condena tuvo lugar cuatro días más tarde en un bar de la localidad de Brives a primera hora de la tarde. El dictamen señala que en el local había cuatro personas y dos de ellas volvieron a ser objeto de las intimidaciones directas con la recortada: se la colocó a una de las clientas en el pecho y junto al cuello a otra, mientras pedía la entrega de las carteras, los bolsos y el dinero de la recaudación.

En este caso, indica la resolución, consiguió un botín cercano de los 700 euros, después de amenazar a los presentes con “volarles la cabeza” si no accedían a sus exigencias.

toxicómano

Cuando la Guardia Civil le dio caza, tres semanas más tarde, ya relacionaba sus asaltos con su necesidad de obtener dinero para pagarse la droga. Ahora, el juez acepta su toxicomanía como circunstancia atenuante de la responsabilidad penal, al entender que fue ese hábito lo que movió al procesado a delinquir.

En contrapartida, la sentencia se remite a sus antecedentes penales para considerarle reincidente y aplica otra circunstancia agravante de la condena, como es haber perpetrado los robos con el rostro oculto.

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