martes 1/12/20

La comunidad problemática de Ribeira Sacra instalará cámaras de seguridad

Mientras que la Xunta se prepara para desalojar a cuatro de los okupas que se han apropiado de los pisos que posee el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) en los números 15, 17, 19 y 21 de la calle de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, el presidente de la comunidad, Javier Mañana, anunció nuevas medidas para tratar de mejorar la seguridad.

Mañana señala los daños producidos en la puerta de un trasero saqueado	 patricia g. fraga
Mañana señala los daños producidos en la puerta de un trasero saqueado patricia g. fraga

Mientras que la Xunta se prepara para desalojar a cuatro de los okupas que se han apropiado de los pisos que posee el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) en los números 15, 17, 19 y 21 de la calle de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, el presidente de la comunidad, Javier Mañana, anunció nuevas medidas para tratar de mejorar la seguridad en unos portales en los que los actos vandálicos y los robos se han convertido en algo común. “Vamos a instalar cámaras de seguridad”, reveló.
Mejor dicho: más cámaras. Porque el edificio cuenta con hasta 18 de estos dispositivos, pero el problema es que la mayor parte de ellos se encuentran en el exterior y el garaje, y no en zonas como los trasteros, que han sido allanados repetidas veces y su contenido, saqueado.
Y lo peor es que los sospechosos son sus propios vecinos, sobre todo algunos inquilinos del IGVS, que son realmente problemáticos. El problema trasciende la comunidad y afecta a todo el barrio de Novo Mesoiro, como reconoce el presidente de los vecinos, José Aller, porque estos residentes tan molestos atraen lo que el portavoz denomina “elementos afíns”. 
El último robo tuvo lugar esta misma semana. “El otro día (el miércoles) una señora descubrió que le habían entrado en un trastero”, explicó el presidente de la comunidad. Javier Mañana denuncia que la víctima encontró la puerta abierta y el bombín de la cerradura, tirado en el suelo. Inmediatamente llamaron a la Policía Nacional, que inspeccionó el lugar. 
Pero los afectados están cada vez más hartos de lo que tienen que padecer desde hace más de cuatro años, cuando la Xunta trasladó a estos residentes conflictivos para residir al lado de gente que paga cada mes su hipoteca para sufrir innumerables problemas. En las últimas semanas, los vecinos han tenido que soportar el robo de otros dos trasteros y el incendio de otro, sin que las autoridades hayan podido hacer mucho por impedirlo. “El problema es que esto es una propiedad privada, así que la Policía no puede entrar aquí si no se les llama o si se está cometiendo un crimen. Y nosotros lo descubrimos cuando ya es demasiado tarde”, se lamenta Mañana

sin resultado
Por el momento, ninguna de las imágenes grabadas por las otras cámaras han servido para inculpar a uno de estos elementos que,, según los vecinos, se dedican al trapicheo de drogas y a cometer destrozos y ensuciar los portales y demás zonas comunes, así como a amenazar a sus vecinos, además de no pagar los gastos de la comunidad, que tiene que abonar la Xunta de tarde en tarde.
Pero Mañana espera que, por lo menos, las cámaras que piensan instalar en los pasillos que dan a los trasteros y en otros puntos estratégicos sirvan para mantener sus pertenencias a salvo o, por lo menos, poder denunciar a alguno de los infractores. Mientras tanto, Aller exige a las autoridades una actuación decidida: “O que queremos nos é un control real do que está ocurrindo alí”.

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