jueves 22/10/20

Los compañeros del menor ahogado en el Orzán le rinden un homenaje

Docenas de personas se reunieron ayer en La Coraza para rendir homenaje a Moussa Cisse, de 17 años, el menor ahogado el lunes en las aguas del Orzán cuando trataba de recuperar una pelota que se había caído al mar cuando jugaba con sus compañeros al fútbol.

El entrenador del Deportivo Cristal, equipo en el que militaba el joven Moussa, se emocionó al leer unas palabras sobre el chico | pedro puig
El entrenador del Deportivo Cristal, equipo en el que militaba el joven Moussa, se emocionó al leer unas palabras sobre el chico | pedro puig

Docenas de personas se reunieron ayer en La Coraza para rendir homenaje a Moussa Cisse, de 17 años, el menor ahogado el lunes en las aguas del Orzán cuando trataba de recuperar una pelota que se había caído al mar cuando jugaba con sus compañeros al fútbol. Los alumnos del IES Agra do Orzán, así como otros conocidos y familiares, quisieron compartir el momento y se dieron cita a las siete de la tarde bajo las banderas, aproximadamente la misma hora en la que el cuerpo del joven fue recuperado de las aguas por los bomberos.

Los presentes, en torno a un centenar de personas, la mayoría compañeros de estudios del menor, escucharon el panegírico leído por Manuel Ares, el entrenador del club de fútbol Ciudad de Cristal, en el que militaba. Seguidamente, se recitó una oración y finalmente en el lugar sonaron los aplausos de los presentes.

Comunicado
La comunidad educativa del IES Agra do Orzán, donde cursaba estudios, ya había emitido horas antes un comunicado oficial en el que transmitía a la familia de Cisse su pésame: “Siempre le recordaremos como un alumno sonriente, educado, agradecido y muy maduro para su edad. Respetuoso con el profesorado y con sus compañeros. Deportista y empático, que rápidamente se integró y aprendió nuestro idioma. Todo un ejemplo para sus compañeros. Nunca te olvidaremos”.

Muchos de esos mismos compañeros estaban presentes en el momento de su muerte. Residía en la calle de Entrepeñas, en el barrio con la mayor cantidad de población inmigrante de toda la ciudad y había bajado hasta la playa del Orzán aprovechando el buen tiempo que reinaba el lunes. Estuvieron jugando durante un rato al fútbol sin novedades hasta que, a las seis de la tarde, la pelota cayó al agua. Varios fueron a por ella, pero Cisse nunca salió del agua porque no sabía nadar y no pudo defenderse de las olas que lo arrastraron. Una testigo presencial asegura que gritó “¡No sé nadar! ¡No sé nadar!”, antes de desaparecer.

Fueron también ellos los que trataron de auxiliarle, primero lanzándole el balón y luego telefoneando a los servicios de emergencias mientras no dejaban de otear intentado distinguir a su compañero entre las olas. La mayor permanecieron en el perímetro durante la hora siguiente, mientras el Helimer sobrevolaba una y otra vez la zona, hasta que por fin se localizó el cadáver, a tres metros de profundidad, no muy lejos del lugar. l

Comentarios