Comerciantes de Monelos alertan de que crece el narcotráfico en la zona

Los comerciantes de Monelos se muestran cada vez más preocupados por un punto negro de tráfico de drogas que se encuentra muy cerca de la Iglesia de Santa María de Oza.

Comerciantes de Monelos alertan de que crece el narcotráfico en la zona
El punto negro se encuentra al lado de la parroquia de Santa María de Oza | patricia g. fraga
El punto negro se encuentra al lado de la parroquia de Santa María de Oza | patricia g. fraga

Los comerciantes de Monelos se muestran cada vez más preocupados por un punto negro de tráfico de drogas que se encuentra muy cerca de la Iglesia de Santa María de Oza. Allí siempre ha existido narcotráfico desde hace por lo menos 20 años, según afirman los comerciantes. Sin embargo, en los últimos tiempos la situación ha empeorado y cada vez son más los toxicómanos que acuden a  por su dosis, de ahí que pidan más vigilancia por parte de las autoridades.  
“Es un negocio familiar –aseguran las mismas fuentes– lo heredaron los hijos de sus padres”. Se encuentra justo al lado del IES Monelos y a dos pasos del parque de Oza. “Nadie hace nada, y luego pasa lo que pasa, que la gente se encuentra chutas en el parque”, aseguran desde la asociación de pequeños empresarios. En las zonas del parque de Oza pegadas precisamente al IES Monelos, los toxicómanos buscan un lugar tranquilo donde inyectarse. 
Más visibles 
Pero la razón de que cada vez se vean más individuos sospechosos es que, hasta hace poco, en la zona se mantenía abierto un supermercado, que atraía a consumidores del barrio. Pero desde que cerró, la zona ha perdido actividad y sin trasiego de gente, los toxicómanos parecen haber acudido en mayor cantidad, ahora que hay menos ojos indiscretos, o quizá es simplemente que son más visibles.
Es por eso que piden más presencia policial, que sirva para disuadir a los toxicómanos. Se trata de una solución provisional, como ellos saben, pero después de tanto tiempo, los vecinos de Monelos parecen haberse habituado a convivir con el trapicheo de drogas como pasa en muchas otras zonas de la ciudad. 
Hay varios barrios donde los vecinos localizaron desde hace tiempo “narcopisos” y aunque han señalado su existencia a las autoridades, estas rara vez consiguen cerrar uno, en parte por las dificultades inherentes a investigar un domicilio privado pero, sobre todo, por los escasos medios que se dedican a la investigación, según denuncian los sindicatos policiales. 
La mayor parte de la actividad policial se centra en la seguridad ciudadana, entendida como vigilancia, tratando de obligar a los traficantes a rebajar su actividad, aunque rara vez consiguen eliminarla del todo: una vez se van las patrullas, vuelven ellos. l