jueves 24/9/20

Los comerciantes mantienen una red de alerta contra la oleada de asaltos

La oleada de robos en los comercios ha puesto a los empresarios en estado de alerta. Todo el mundo piensa que su negocio puede ser el siguiente, y que llegará por la mañana para encontrarse la persiana forzada y el escaparate destrozado. En una situación así, poco se puede hacer.

Más de 80 comerciantes están conectados en la red de alerta del FUCC	quintana
Más de 80 comerciantes están conectados en la red de alerta del FUCC quintana

La oleada de robos en los comercios ha puesto a los empresarios en estado de alerta. Todo el mundo piensa que su negocio puede ser el siguiente, y que llegará por la mañana para encontrarse la persiana forzada y el escaparate destrozado. En una situación así, poco se puede hacer. “Lo mejor es rezar”, recomienda la presidenta de la Federación Unión Coruñesa de Comercio (FUCC), Mariló Fernández. Pero el colectivo no lo fía todo a la ayuda divina: a través de la aplicación WhatsApp han organizado una red de alerta.
“Somos ochenta personas las que estamos en el grupo: todos los miembros de la Federación”, explica Fernández. Empleando la aplicación, intercambian noticias entre ellos, avisos, rumores y fotografías: “Cuidado con este, que se le ha visto aquí. O ese individuo que es sospechoso”. Después de un mes de agosto en el que prácticamente ha habido tres robos por noche, la seguridad ha pasado a ser una prioridad. Es más: aseguran que se sienten vigilados. 
“Los vemos por el barrio. Utilizan a los mendigos que piden por la calle. Miran en el interior de los establecimientos y se van. También hemos visto coches sospechosos”, asegura la representante del sector. En la calle de Antonio Noche, en la avenida de Monelos... “Hay zonas que están controladas”, se reafirma Fernández, que asegura que ha tenido una experiencia desagradable en ese sentido.

en contacto con el 091
Por supuesto, los comerciantes, como otros tantos colectivos, están en permanente contacto con la Policía Nacional a través de su representante de participación ciudadana, que se encarga de recoger las quejas del público. Pero que las autoridades estén al corriente de los problemas del sector no significa que estén en vías de solución. “Estamos en constante comunicación, pero los medios son los que son, y hacen lo que pueden. Nosotros invertimos en alarmas y en cámaras, pero no hay manera de garantizar nada”, se lamenta Fernández, que espera que la red de alerta ayude un poco: “Son pequeños granos de arena que aportamos, igual que las medidas de seguridad”. Pero señala que, incluso aunque se detiene al responsable, de poco sirve, porque no permanecen durante mucho tiempo en la cárcel. 
Los hechos parecen darle la razón. La Policía Nacional detuvo la semana pasada a dos hombres después de que un testigo les hubiera descubierto robando en un local de la ronda de Monte Alto. Uno de ellos acumulaba en su expediente policial 45 detenciones anteriores, tres de ellas este mismo año, mientras que el otro había cometido dos robos más en el mes de agosto, en el mismo comercio de la calle Real donde había sustraído 160 y 20 euros de la caja registradora.   
“Se las saben todas. Saben cuánto llevarse para que sea un hurto y saben que van a salir a la calle en libertad provisional, aunque sea con cargos”, comenta Fernández. Para ella está claro que, sin vigilancia y con este sistema judicial, “el comercio siempre está vendido”.

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