miércoles 21/10/20

La ciudad de A Coruña en el siglo XX: del puerto de los emigrantes a la República

A comienzos de esta centuria la ciudad aumentaba su población por el deseo de la gente de vivir en la urbe y tener una vida más acomodada que en el campo. Lo que ocurrió en el caso herculino es que no tuvo un desarrollo industrial y se convirtió en un lugar de servicios, tal y como la conocemos a través del tiempo
Imagen del año 1900 del cuartel del Príncipe Alfonso y Atocha con el Campo da Leña en primer término
Imagen del año 1900 del cuartel del Príncipe Alfonso y Atocha con el Campo da Leña en primer término

A comienzos de esta centuria, la ciudad en su desarrollo no llegaba a alcanzar las dimensiones logradas en los dos siglos anteriores, aunque sí es cierto que aumentaba su población, por el deseo de la gente de vivir en la ciudad y tener una vida más acomodada que en el campo, quedando allí la gente de mayor edad al cuidado de sus labradíos, prados, casas y montes.

Los jóvenes no deseaban la vida que habían tenido sus progenitores y ansiaban un cambio, eso propició el éxodo de aldeas, villas y pueblos a las ciudades. Lo que ocurrió con A Coruña es que no tuvo un desarrollo industrial y por tanto no hizo valer sus necesidades de trabajo en la industria, por lo que se convirtió, solo, una ciudad de servicios, tal y como la conocemos a través del tiempo.

El motor económico coruñés fue siempre el puerto y lo siguió siendo a lo largo de todo el siglo XX. Por medio de sus muelles hicieron el camino de la emigración a América miles de compatriotas que buscaron una salida a su precaria situación económica, algunos lograron el éxito y otros malvivieron en aquellas hospitalarias tierras americanas, es la cara y cruz de la emigración.

El 23 de noviembre de 1930 el hidroavión alemán “Dornier X” amerizó en las aguas de la bahía ante el asombro de miles de coruñeses 

Hasta el año 1931 operaron desde el puerto casi una docena de compañías trasatlánticas de navegación, las cuales entre los años 1901 y 1911 llevaron desde A Coruña a más de 250.000 emigrantes del noroeste español a los puertos americanos. Uno de los años de mayor trasiego sería 1920, en que cruzaron el charco 45.000 personas, mientras que en 1930 lo hicieron 25.000. Las cifras comenzaban a estabilizarse, siendo el puerto coruñés un punto clave para los barcos que partían a la diáspora.

Fábrica de cervezas y hielo

Al correr el año 1906 se instaló en Cuatro Caminos la fábrica de cervezas y hielo de José María Rivera, conocida como “La Estrella de Galicia”. Un año más tarde se inauguró la traída de aguas a Coruña, cuando el 28 de noviembre, se llenó el depósito de Monte Alto. El 1 de marzo de 1909 se arrojó al mar el primer bloque de piedra dando inicio a la dársena de La Marina. Abrió en 1910 en la avenida de Finisterre la “Imprenta Roel”, fundada en 1872 por Manuel Roel, a su regreso de Cuba, quien inauguró su primer negocio en la calle de Riego de Agua y más tarde se trasladó a la calle Real. Fue la primera en su género en la provincia coruñesa y la única de España, que completaba todo el proceso desde linotipia a relieve y encuadernación.

Para 1911 se iniciaron las obras del alcantarillado de la ciudad y también sale a la calle el 1 de abril de 1917, el primer número del diario El Ideal Gallego, fundado por José Toubes Prego, el cual sustituía al Eco de Galicia, destruido por un incendio unos años antes. Su primer director sería Alfredo García Ramos.

“Imprenta Roel” fue la única de la España del momento que completaba el proceso desde la linotipia al relieve y la encuadernación

El 18 de septiembre de 1918 tuvo lugar la inauguración del Palacio Municipal, cuya fábrica se inició en 1904. Aquel día la corporación celebró su último pleno en el “Viejo Caserón” de San Agustín, donde había estado desde 1837.

Una de las industrias a destacar es la fábrica de calzado de Ángel Senra de 1921 en la carretera del Espino a Morás. Su extensión de 12.500 metros cuadrados daba trabajo a 250 obreros. Durante la Gran Guerra envió importantes partidas de calzado para equipamiento del Ejército francés.

En 1925 se inauguró la nueva sede del Banco Pastor. Como entidad venía denominándose desde 1919 como “Sobrinos de José Pastor”, quedando Pedro Barrié de la Maza al frente de la nueva entidad, a su sombra nacerían importantes obras e industrias.

Por un lado, los Saltos del Miño y del Sil y de otra parte, Astilleros del Noroeste en 1941, Fenosa, en 1943 de la unión de Sociedad Gallega de Electricidad y Coruñesa de Gas y Electricidad.

En 1921, el 1 de enero, entró en funcionamiento la línea del tranvía de Sada-Coruña, con un recorrido de unos 20 kilómetros.

Manuel Murguía

El patriarca de las letras gallegas, Manuel Murguía, falleció en su casa de San Agustín 39. Había sido el esposo de la célebre poetisa Rosalía de Castro.

Entró en 1927 en funcionamiento la nueva cárcel aledaña a la Torre de Hércules. La antigua del Parrote fue demolida unos años más tarde para ampliar la carretera y edificar en el lugar un complejo hostelero. Para el 21 de junio de 1928 se procedió a lanzar al mar el primer bloque de piedra para construir el muelle de trasatlánticos, el peso de cada uno, oscilaba entre las 80 y 100 toneladas.

Entre las obras pendientes de finalizar se hallaban el grupo escolar Concepción Arenal, el Colegio Notarial, el Colegio de las Madres Josefinas en Juan Flórez, el Palacio de Justicia y el Palacio de Hacienda de Durán Loriga.

En 1930 tuvo lugar uno de los acontecimientos sociales más reseñables y se produjo el 23 de noviembre, cuando el hidroavión alemán “Dornier X” amerizó en las aguas de la bahía, ante el asombro de miles de coruñeses que se habían dado cita para contemplar el espectáculo. La casa constructora, en agradecimiento al agasajo que se había producido, obsequió al Ayuntamiento, con una réplica a escala. Durante muchos años, estuvo expuesta en el salón municipal, antes de pasar al Museo del Castillo de San Antón.

Mientras que el 19 de enero de 1931 llegaron en visita privada a Coruña, el Príncipe de Gales, el que llegaría a ser Eduardo VIII y su hermano Jorge, el duque de York, a bordo de trasatlántico “Oropesa”, procedente de Santander.

El 14 de abril de 1931, los coruñeses desayunan con la II República tras haberse acostado con la Monarquía de Alfonso XIII, y al despertar, sus vidas habían cambiado políticamente.

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