Cientos de coruñeses se acercan a los Museos Científicos en una jornada de puertas abiertas

Disfrazados y sin disfrazar, con síntomas de que la noche anterior hubo batucada o con la frescura de quien pasa ampliamente del Entroido, lo cierto es que los coruñeses no fallan cuando los Museos Científicos desconectan los tornos.

Cientos de coruñeses se acercan a los Museos Científicos en una jornada de puertas abiertas
El Acuario es el que acapara más visitas | miguel miramontes
El Acuario es el que acapara más visitas | miguel miramontes

Disfrazados y sin disfrazar, con síntomas de que la noche anterior hubo batucada o con la frescura de quien pasa ampliamente del Entroido, lo cierto es que los coruñeses no fallan cuando los Museos Científicos desconectan los tornos.
Cientos de curiosos se acercaron a los tres edificios del conocimiento a ver las novedades o simplemente pasear entre las partes del cuerpo humano, sentarse un rato en la sala Nautilus a contemplar peces o ser testigo de una nueva hornada de pollitos en la Casa de las Ciencias.
Los Museos Científicos protagonizaron una jornada de puertas abiertas con el fin de hacer más accesible la divulgación, un objetivo que ya tratan de conseguir con los formatos y esa intención de enseñar de forma divertida.
La primera parada llevó a los coruñeses al centro del parque de Santa Margarita, donde además de disfrutar de diferentes proyecciones en el Planetario pudieron observar los “Ceos Galegos”, en fotografías, moverse entre péndulos con historia o reflexionar acerca de cómo los medios tratan las noticias del campo de la astronomía.
En la Domus, los visitantes vieron a especies de tamaño menor en 3D y una vez en las tripas de la Casa del Hombre, participaron en un juego de neuronas y descubrieron la farmacogenómica, el camino más corto a una medicina personalizada. El Acuario, como es habitual, acaparó más miradas que el resto por eso de que los animales atrapan. En este sentido, el tanque donde aletea “Gastón” es el módulo más atractivo en el que los curiosos suelen pasar mucho tiempo.
Junto a este paseo en el fondo del mar, los que eligieron la Casa de los Peces fueron testigos de cómo alimentan a las focas y se llevaron un mensaje ecológico a casa con “Mar de plástico”, una exposición de residuos recogidos por Mar de Fábula y el colectivo RetoqueRetro, donde los materiales representan figuras oceánicas o simplemente son caras hechas con culos de bidones.
Por otra parte, en “Multiplicaoos”, pudieron ver diez acuarios con especies tanto de río como de mar que se cultivan en todo el mundo. En Oceanosfera, una pantalla les llevó por fuera de la Tierra para ser astronautas por un día. l