Cerca de veinte sintecho resisten en las calles coruñesas a pesar de la ola de frío de estos días

En plena ola de frío con nieve en Curtis y una temperatura mínima de cinco grados en A Coruña (aunque la sensación térmica es mucho más baja) todavía hay muchos sintecho que se resisten a abandonar la calle por una cama en el refugio.

Cerca de veinte sintecho resisten en las calles coruñesas a pesar de la ola de frío de estos días
Protección Civil cerró el acceso a las Esclavas, donde vive una indigente | j. alborés
Protección Civil cerró el acceso a las Esclavas, donde vive una indigente | j. alborés

En plena ola de frío con nieve en Curtis y una temperatura mínima de cinco grados en A Coruña (aunque la sensación térmica es mucho más baja) todavía hay muchos sintecho que se resisten a abandonar la calle por una cama en el refugio. Natalio Saludes, un franciscano que se encarga del proyecto Boanoite, que todos los viernes recorre la ciudad para ayudar a este colectivo, asegura que todavía hay veinte personas que prefieren soportar el viento, el frío y, en algún momento, hasta la marea. 
Es el caso de Mercedes, que resiste bajo su precario refugio compuesto de paraguas en la rotonda de las Esclavas, a pesar del aire frío y húmedo y las sucesivas alertas naranjas. Saludes afirma que “nunca nos admite nada, excepto en Reyes, cuando nos aceptó un abrigo como regalo”. Otra excepción que hace es el tabaco, reconoce el franciscano. 
La sintecho de las Esclavas solo abandonó su refugio durante la alerta roja, porque los servicios de emergencia le obligaron a ello. En cuanto pudo, regresó. Ayer, con la alerta naranja, fue la única a la que se le permitió mantenerse al otro lado de la cinta policial que marcaba la zona de peligro, cerrando el acceso a los arenales coruñeses. 
Otros sí aceptan más ayuda, como mantas. “Aún tenemos algunas, pero sacos de dormir estamos pidiendo”, comenta Saludes. Además de abrigo también ofrecen una taza de chocolate caliente, recién salida de la cafetería Picatoste, que les sirve para entonar el cuerpo: “Dicen que es el mejor de la ciudad”.
Vista Alegre 
En el caso de los indigentes que durante años se habían refugiado en la obra paralizada el número 17 de Vista Alegre, cerca del parque de Santa Margarita, han tenido que mudarse después de que la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria) comenzara las tareas de limpieza de toda la basura que habían acumulado durante años en el esqueleto de hormigón y desmantelara sus tiendas de campaña. “Ahora se refugian en los cajeros, donde hay más calor”, explica el franciscano, que asegura que los indigentes no molestan a los usuarios de los cajeros, “Algunos incluso salen fuera”, aunque eso no impida otras molestias, como el olor. 
La mayoría no deja que las instituciones le trasladen a menos que padezcan algún problema grave de salud. “Últimamente se han ido algunos históricos, como Pedro, o Juan o Ángel, pero porque algún problema les obliga a dejarse llevar”, explica Saludes, que alaba la red social compuesta por instituciones como Cáritas, Cruz Roja, o el Ayuntamiento. 
En una de ellas, la Real Institución Benéfico Social de Padre Rubinos, señalan que, a pesar todo, el albergue de transeúntes está al máximo de su capacidad. Su presidente, Eduardo Aceña, hace notar que esta instalación cuenta con 47 plazas para hombres y 11 para mujeres y todas están completas: “La pernoctación está al cien por cien”. Aceña mantiene que, desde el verano pasado, han venido notando una mayor demanda de asistencia, que no tiene visos de disminuir, por lo menos en lo que va de año. l