viernes 18/9/20

“Ya casi no quedan. Estamos arrasando con todos los taburetes del IKEA”

Escogen el camino de la autoedición porque a pesar de que les llueven ofertas, ninguna les convence y en esto de la música saben lo que quieren. Viven al margen del chismorreo, aunque saben que después del taburete, va el chascarrillo. De ser el nieto, Antón, de Gerardo Díaz Ferrán, e hijo, Guillermo, de Luis Bárcenas.

“Ya casi no quedan. Estamos arrasando con todos los taburetes del IKEA”

Escogen el camino de la autoedición porque a pesar de que les llueven ofertas, ninguna les convence y en esto de la música saben lo que quieren. Viven al margen del chismorreo, aunque saben que después del taburete, va el chascarrillo. De ser el nieto, Antón, de Gerardo Díaz Ferrán, e hijo, Guillermo, de Luis Bárcenas. Carreño dice estar feliz con cosas como la que les llega desde esta punta del mapa, con una primera noche el 22 cubierta de cabecitas en el Playa y una segunda, el 21, a punto de hacerlo. 
Tras la publicación de “Tres tequilas”, Taburete llega con “Doctor Charas”, que suena a México y a trompetas, influencias que no pueden obviar y que se llevan de paseo en sus canciones. Sin embargo, en esta nueva entrega, el músico cuenta que hay más guitarra eléctrica, más batería que golpea sobre melodías, que tienen el mismo apellido de “pegadizas” que en el primero: “Este es el éxito del grupo”, afirma.
Explica que las hacen para que se devoren y la gente las repita. Después está el boca a boca, que en esta ciudad tiene un precedente, el directo que dieron en octubre en la sala Pelícano. Y es que los que usan silla sin respaldo ofrecieron el pasado otoño su cara b, cuando dejan de ser una banda que se escucha “como de viaje” y se ponen el traje del directo: “Engancha y es muy movido”. 
Frente a frente, la banda tiñe de fiesta el escenario: “Hacemos a la gente saltar y beber” y aunque la mayor parte de los temas salen de la cabeza de Guillermo, se trata de un trabajo en equipo, de tres amigos que acabaron siendo siete, “un bloque que va creciendo”. Entre risas, Carreño comenta que ya casi no quedan sillas para todos sus integrantes: “Estamos arrasando con todos los taburetes del IKEA”. 
El nombre al que se deben lo sacaron de una noche de diversión, de amigos con guitarra que se debaten entre uno y otro hasta que lo tienen: “Pensamos en voltereta y cacahuete pero este nos gustó porque se te queda”, asegura Carreño. Así que su nombre sigue el mismo dogma que el producto que fabrican. Engancha. 

Ya en Galicia
La formación ya chapotea por la ría de Arousa. Lo hacen siempre que pueden. Antón cuenta que Galicia les encanta y que su familia es de la zona de Corrubedo: “Cuando podemos nos escapamos”. Aquí nació el videoclip de “Sirenas”, que se convirtió en viral. 
Carreño explica que fue un día en el barco de un amigo: “Yo tenía una parte de una canción y Guillermo la otra y las juntamos”. Vieron que las dos piezas pegaban y a la altura de San Adrián, en Pontevedra, alguien le dio al “play” y salió a rodar. 
Lo siguiente fueron miles de clics con el ratón y “muchas ofertas el año pasado, pero estamos felices de seguir así”, bajo el prisma del que arregla y desarregla en casa. 
Carreño retrocede en el tiempo y recuerda su puesta en escena en México, al que llevan tatuado en su repertorio sin apenas conocerlo. 
Cuando llegaron con sus sonidos de guitarras tarantinianas y trompetas sureñas y, sobre todo, un trabajo al que bautizaron como “Tres tequilas”, la respuesta no pudo ser mejor: “Era la primera vez y reunimos a 500 personas. Nos acogieron fenomenal”. 
En España, no dejan se remover las listas hasta colocarse entre los más escuchados. Sin ir más lejos, en Spotify suman más de diez millones de reproducciones.
Aún así, Taburete sabe que no pueden esquivar las críticas y los prejuicios. A los que los tachan por tocar para pijos, Antón les invita a acudir a uno de su directos, que se pueblan con “las niñas más guapas que he visto nunca. Algo que es fantástico, así que nos clasifiquen como quieran”. 
Antón admite que “es un cosa que está ahí, la prensa va a poner la coletilla, pero al final hacemos música y no política, así que se dejen de prejuicios. En este sentido, el grupo “va muy bien como para andar pensando en etiquetas”. Sentados en taburetes o de pie. l

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