viernes 4/12/20

La cárcel de Teixeiro perdió un tercio de su población en los últimos cinco años

Cuando los efectos de la crisis económica comenzaron a dejarse notar con fuerza en la sociedad, muchos pronosticaban que el aumento de la pobreza traería consigo el aumento de la delincuencia y, lógicamente, el de la población penitenciaria.

Samuel Juárez, José María Arias y Ángel Yuste, tras la firma del convenio	 pedro puig
Samuel Juárez, José María Arias y Ángel Yuste, tras la firma del convenio pedro puig

Cuando los efectos de la crisis económica comenzaron a dejarse notar con fuerza en la sociedad, muchos pronosticaban que el aumento de la pobreza traería consigo el aumento de la delincuencia y, lógicamente, el de la población penitenciaria. Pero en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, los peores pronósticos no se han cumplido: según el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste Castillejo, desde 2008, la prisión de Teixeiro no ha dejado de perder población reclusa, pasando de 1.771 a 1.215 el año pasado. Es decir, un descenso del 32%.
Yuste reveló estos datos tras la firma del convenio con la Fundación Barrié de la Maza para la ampliación  de los módulos de respeto en los centros penitenciarios gallegos. Y de hecho, esta caída tiene su reflejo a nivel gallego, donde en el mismo plazo de tiempo los internos en centros penitenciarios pasaron de ser 5.084 a 3.688, lo que supone una reducción algo menor, de entorno al 28%.
En cuanto a por qué se está dando este fenómeno, Yuste opina que se debe a tres causas claras, la primera de las cuales es que cada vez hay menos delincuentes extranjeros. No se considera políticamente correcto relacionar inmigración y crimen, pero en Teixeiro, por ejemplo, suponían un 30% del total de la población reclusa. S origen es muy variado, aunque predominaban los norteafricanos (marroquíes y argelinos, sobre todo). Pero también hay ciudadanos de China, Venezuela, Colombia, Perú y muchos de Europa del Este.
También ha contribuido en gran medida la reforma del código penal, que ha convertido muchos delitos en faltas, de manera que se castigan con infracciones administrativas, pero no con la privación de la libertad. Otro cambio importante que ha ayudado a descongestionar las cárceles ha sido la introducción de la figura de los servicios a la comunidad como método de cumplir la pena, lo que ha permitido, por ejemplo, que muchos conductores que han cometido delitos contra la seguridad vial conduciendo ebrios o con exceso velocidad puedan librarse de la cárcel acudiendo simplemente a unos talleres. El resultado es que hoy en día Teixeiro está a su nivel más bajo de los últimos diez años.
 
vigilancia privada
Por otro lado, Yuste reconoció que sigue en marcha el proceso de privatizar la vigilancia perimetral de las cárceles. Es decir, solo los accesos exteriores. Se trata de un tema delicado tras las últimas protestas contra los intentos de privatización de algunos servicios y el secretario de Instituciones Penitenciarias quiso dejar claro que esa iniciativa depende de la Secretaría de Estado.
Yuste también hizo hincapié en que los guardias de seguridad privada trabajan bajo la supervisión de agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado (en el caso de Teixeiro, de la Guardia Civil). “Actualmente se está revisando el proyecto para descubrir si ha habido algún problema que tenga que resolverse antes de continuar”, explicó el secretario, que reconoció que el experimento había causado inquietud “innecesaria” entre los funcionarios de Instituciones Penitenciarias. n

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