lunes 26/10/20

Un camión pierde su carga de más ocho toneladas de cerveza en A Grela

La rotonda de Eduardo Diz fue una vez más el escenario de un siniestro cuando un camión desparramó más de ocho toneladas de botellas de cerveza Estrella Galicia sobre el pavimento.

Los operarios tuvieron que solicitar una excavadora para recoger las miles de botellas desparramadas por el suelo | javier alborés
Los operarios tuvieron que solicitar una excavadora para recoger las miles de botellas desparramadas por el suelo | javier alborés

La rotonda de Eduardo Diz fue una vez más el escenario de un siniestro cuando un camión desparramó más de ocho toneladas de botellas de cerveza Estrella Galicia sobre el pavimento. El suceso, que se registró pasadas las once y media de la mañana, obligó a cortar un carril de acceso desde la carretera de Baños de Arteixo y mantuvo a los operarios del servicio municipal de Cespa trabajando durante el resto de la mañana. La cantidad de botellas era tal que fue necesario recurrir a una máquina excavadora para que ayudara a retirar el material con su pala.
Según explicó el conductor del vehículo, acababa de cargar la mercancía en la fábrica de Estrella Galicia para una empresa de Vilalba cuando tuvo lugar el accidente. “Me detuve para ceder paso en la rotonda –relata–y luego metí primera y después segunda”. No hubo un frenazo brusco y, como el camionero señala “no podía estar yendo muy rápido porque acababa de arrancar”. A pesar de ello, apenas había recorrido la avenida de San Cristóbal en dirección a Alfonso Molina cuando notó como la carga se desplazaba y acabó desplomándose contra la calzada, en medio de un estruendo de cristales rotos.
“Yo creo que fue el peralte, que está muy inclinado”, comentó el camionero, que explicó lo ocurrido a los agentes de la Policía Local que se personaron en el lugar de los hechos. Combinada con una curva cerrada como la de la rotonda, pudo bastar para que el camión de casi siete toneladas perdiera la carga. Por otro lado, reconoce que aquello no hubiera ocurrido con un camión frigorífico. “Pero en este solo tienes la lona y los postes de aluminio”, dijo, señalando a las defensas dobladas o sacadas de quicio, prueba de que no habían podido resistir la presión de toneladas de cajas de cerveza.
Traslado de las cajas
Él por su parte, resultó ileso, y llamó a su empresa para que acudiera otro camión que recogiera la carga que no había acabado sobre el asfalto. Parte se hallaba en la acera, aunque en ese momento no pasaba nadie por ella, por lo que ningún transeúnte resultó herido. Según los papeles del camión, el peso en báscula rondaba las 24 toneladas, por lo que casi 8,5 permanecían en el interior.
Las cajas amarillas comenzaron a apilarse en la acera, lo que obligó a cortar también el tráfico peatonal para poder trabajar. Una vez libres del estorbo que suponían las cajas, los operarios de Cespa, la concesionaria de limpieza del Ayuntamiento, pusieron a trabajar los escobones, provocando que ríos de cerveza acabaran en el sistema de recogida de pluviales. También fue necesario usar otras herramientas para arrojar los miles de cascos de botellas tirados por el suelo a la caja de atrás de un camión. Cuando estuvo claro que la tarea les sobrepasaba, la empresa envió un pequeña excavadora para que empleara su pala para despejar el firme. Mientras tanto, la Policía Local seguía vigilando el tráfico, que fluía cada vez más lentamente a medida que se acercaba la hora punta de salida. A las 15.45 horas, el trabajo finalizó. l

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