domingo 05.04.2020

Los Bomberos intervienen en tres edificios ruinosos del centro

Las actuaciones tuvieron lugar en las fachadas de inmuebles de la calle Orzán y de la calle Arco

La galería del número 152 del Orzán tuvo que ser saneada | patricia g. fraga
La galería del número 152 del Orzán tuvo que ser saneada | patricia g. fraga

El deterioro de la zona centro de la ciudad volvió a hacerse patente ayer después de que los Bomberos tuvieran que llevar a cabo tres intervenciones por edificios ruinosos, uno de ellos en el número 152 de la calle Orzán, y otros dos a poca distancia, en la calle Arco, al otro lado de San Andrés. En todos los casos, los daños estaban localizados en las fachadas y afectaban a edificios de baja altura, dos de ellos con las emblemáticas galerías de madera. 

La primera intervención tuvo lugar a las once y media de la mañana en el número 152 de al calle Orzán. La fachada del inmueble estaba cubierta por una malla verde que evidenciaba el deterioro pero el problema se centraba en unas tablas que colgaban de la base de una galería del segundo piso, amenazaban con caer a la calle. Los servicios de emergencia utilizaron una autoescalera para retirarlas, operación que duró cerca de una hora. 

Ya por la tarde, pasadas las cinco, recibieron un nuevo aviso. En esta ocasión por la caída de maderas. La Policía Local había acordonado la zona y el técnico municipal de Ruinas les esperaba para que le ayudaran a examinar los daños en la fachada. Tras la inspección, fue necesario retirar dos tablas de madera que se habían podrido por la humedad. 

“Estos viejos edificios son muy sensibles a estos daños”, comentó el jefe de la dotación, que añadió que también las aves, al practicar agujeros para hacer sus nidos, también causan daños en la estructura que terminan por hacer ceder balcones o galerías: “Rasgos de antigüedad mal llevada”.

Requerimiento 
Pero no habían terminado allí. A las 17.42 horas tuvieron que marcharse para realizar una limpieza de calzada en un camino pero regresaron a requerimiento del mismo técnico de Ruinas, que había observado una preocupante grieta en un edificio de la misma calle, justo sobre un estudio de tatuajes.  

El lugar afectado era un voladizo de hormigón, justo debajo de una balaustrada de hierro, a la altura del primer piso. Tras revisarlo, terminó el servicio.

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