Jueves 17.01.2019

Belas Artes pondrá en bandeja la elegancia del diseño suizo

El museo de Belas Artes aunará elegancia, rigor, sobriedad y perfección técnica en una muestra que recalará en la ciudad el próximo 18 de septiembre como una forma de trasladarse a Suiza .

Las fotografías dejan ver la armonía de los edificios con el paisaje
Las fotografías dejan ver la armonía de los edificios con el paisaje

El museo de Belas Artes aunará elegancia, rigor, sobriedad y perfección técnica en una muestra que recalará en la ciudad el próximo 18 de septiembre como una forma de trasladarse a Suiza sin coger el avión. A través de su diseño. El centro de Zalaeta le dará la bienvenida a un trozo de la arquitectura de este país puesto a un lado de la balanza.
En el otro, el museo colocará dos conceptos que van más allá del objeto construido y de su posible perfección técnica y formal. Son la naturaleza y la sostenibilidad, que se dan la mano. El resultado situará a los helvéticos en el mapa como referentes de lo que está bien hecho y en equilibrio.
La colección “Arquitectura suiza. AproximAcións 2014” se compondrá de piezas procedentes de dos muestras que tocan por primera vez España. Por una parte,  los visitantes podrán ver en “Swiss Positions: 33 takes on sustainable approaches to building” una visión de lo que los suizos entienden por desarrollo sostenible en fotografías que se alejan del tópico de la arquitectura bioclimática.
Por otro lado, en “The Swiss Touch in Landscape Arquitecture”, uno podrá hacer un recorrido por la tradición para saltar al momento actual. En un intento de mostrar el futuro de la arquitectura en armonía con el paisaje helvético. Belas Artes se convertirá así en un campo de pruebas donde se podrán ver investigaciones recientes de gran interés.
Serán pues dos acercamientos a Suiza que se complementan. Marcados ambos por la conciencia por la ecología, lo que viene a demostrar una vez más la riqueza y la capacidad de la que se alimentan en los Alpes para inyectar personalidad a sus formas arquitectónicas. La muestra no hará más que confirmar que siguen siendo una fuente de inspiración inagotable.
Con esta nueva entrega, el museo continúa en su apuesta por mantener dentro de su programación un hueco reservado al diseño y la arquitectura que hace más rica su oferta y amplía el imaginario del curioso. Su intención es la de enseñar las diversas tendencias arquitectónicas, esta vez, de la mano de la escuela de A Zapateira y la Embajada de Suiza en España, que colaboran en la iniciativa.
El recorrido por las edificaciones suizas permanecerá en el tiempo junto a la obra de Colmeiro. Hasta el 26 de octubre, los coruñeses podrán poner un pie en Centroeuropa y redescubrir de paso a uno de los nombres que definen mejor al país y a su pintura. La muestra “Manuel Colmeiro 1901-1999” deja ver el campo y las mujeres que tanto le gustaba pintar pasa pasar a capítulos oscuros de la Guerra Civil. El creador retrata el horror y con las mismas rompe con el regionalismo academicista que imperaba en el primer tercio del siglo XX. Se aleja cuando le toca exiliarse a Argentina.
Allí, se logra sacar las cadenas que lo atan al desastre y expande su impronta que se alimenta más tarde de lo aprendido en París. Colmeiro lo mete todo en su maleta y una vez de vuelta, regresa a la esencia de su pintura, que respira del rural. Con una colección de campesinas que hablan sin palabras.
Tras años de experimentación, el pintor se da cuenta que con la figuración y las cosas sencillas es como mejor se expresan las emociones. Las mismas que dentro de unas semanas compartirán espacio con un paseo agradable por construcciones suizas que no dañan. Viven acordes a su entorno. 

Comentarios