sábado 5/12/20

Begoña Peñamaría | “Es una obra difícil porque transcurre en 20 horas en el mismo piso”

Begoña Peñamaría vuelve a las letras con “Las horas no contadas”, que introducirá el 3 de marzo, a las 20.00 horas, en el Náutico, una novela que rompe con lo anterior, escrita con humor .

La autora hace protagonista a un matrimonio de cierta edad| alfonso castiñeiro
La autora hace protagonista a un matrimonio de cierta edad| alfonso castiñeiro

Begoña Peñamaría vuelve a las letras con “Las horas no contadas”, que introducirá el 3 de marzo, a las 20.00 horas, en el Náutico, una novela que rompe con lo anterior, escrita con humor y una idea un tanto teatral que le llevó a acotar la acción a una casa y un matrimonio. Ahí se instaló para hablar de la maldad y el lado feo de las cosas, algo que hasta ahora no hizo. Antes de irrumpir en el mercado, el volumen ya se colgó una medalla. La ganó al auparse como vencedor del Premio Internacional de Literatura Joven “Lord Byron” 2018, al que se presentó por iniciativa de la editorial Sial Pigmalión.
Cuenta la coruñesa que en el acto del 3 le harán entrega de un cuadro conmemorativo y Alfredo Conde, premio Nacional de Literatura, dirá unas palabras. “Las horas no contadas” es una obra difícil por el argumento, “transcurre en 20 horas en el mismo piso y con dos personajes”, un matrimonio de cierta edad.
Ella, “una mujer que está muy desequilibrada” y él, un hombre enamoradísimo que se siente culpable de todo lo que le pasa a su mujer, pero esa noche, la que cuenta Begoña, pasa algo. Ella lleva a cabo una idea y en 268 páginas salen a bailar los rencores de tantos años casados. Las apariencias dejan de serlo y la risa aflora, porque Peñamaría asegura que es un libro muy divertido, donde se alía a un registro diferente, menos afectivo. Es ella, Mercedes, contra el mundo. Autoconvencida. Guisando y comiendo en un escenario único. Por eso, a la pluma le encantaría que la trama se llevara a las tablas “sería un lujo que la interpretrara una Carmen Maura, por ejemplo, una de nuestras actrices de rompe y rasga”.
Mientras, la diseñadora de trajes de novia sigue subiendo escalones en su carrera literaria porque al final, se trata de ser creativa ya sea con el boli o la aguja.
Y es que Peñamaría se presentó a cuerpo descubierto en su primera publicación “Dejadme marchar”, donde narró la pérdida de un hermano, y siguió dándole cuerda a su pasión con “Una vida esperando” para volcar su experiencia en el mundo de la moda con “Claves para vestir bien sin arruinarnos en el intento”. Ahora está con un quinto, aún por perfilar. Dice que es como cuando se pone a coser. Sabe hacia dónde va, el estilo adecuado, y le va dando forma. Para escribir, parte de un esquema y cree que el hecho de ser y estar en el mundo de la literatura ayuda a derrumbar prejuicios, de los que pensaban que por diseñar vestidos, “podía ser tontita o hueca”. Begoña ata cabos, crea personajes y entre medias, le escribe con tela el adjetivo “espectacular” a una de sus chicas con velo. La sensibilidad es la que le lleva por un lado o por el otro. Más que diseñadora o novelista, se considera una persona creativa y en esas sigue.

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