viernes 18.10.2019

Las bandas organizadas escogen el entorno de la ronda de Outeiro para alojarse

La Policía Nacional contabilizó por lo menos ocho allanamientos de viviendas durante 
el fin de semana
El cruce entre la ronda de Outeiro y la avenida de Finisterre | patricia g. fraga
El cruce entre la ronda de Outeiro y la avenida de Finisterre | patricia g. fraga

Esta semana comenzó con la noticia de que la Policía Local había detenido a dos jóvenes croatas que habían intentado robar en un piso de la ronda de Outeiro. Acaban de bajarse de un tren procedente de Andalucía, y no habían perdido el tiempo. Pero los investigadores creen que no pensaban marcharse tan deprisa como habían venido. “Lo normal es que se pasen varios días en A Coruña. Una semana o diez días a lo sumo”, señalan fuentes de Policía Judicial. Y no son pocos: el fin de semana pasado, la Policía Nacional registró ocho robos en pisos.

No es un fenómeno nuevo: la Jefatura Superior lo denunció en 2016, durante la mayor ola de allanamientos de los últimos años. Ya entonces, los mandos alertaban de que la mayoría de los sospechosos habían sido descubiertos residiendo en pisos de alquiler esparcidos por la ciudad, viviendas cuyos propietarios deciden sacarse dinero en “b” alquilándolos. “A veces solo es una cama lo que se alquila por diez euros”, comenta un investigador.

Como no existe registro de estos alojamientos irregulares y baratos, los delincuentes los prefieren para burlar a las autoridades. “Somos nosotros mismos los que alojamos a los delincuentes en nuestras casas”, advierten los mandos policiales. Los inspectores tienen muy claro qué clase de alojamiento buscan las temidas  bandas itinerantes de Europa del Este: un piso de alquiler por habitaciones, no controlado, que se paga por días. Por eso decía un mando: “Casi siempre puedo decir por dónde anda cualquier banda, aunque no la conozcamos”.

El epicentro

El epicentro se encuentra en el cruce de la ronda de Outeiro con la avenida de Finisterre, donde las bandas pueden encontrar una oferta abundante de pisos. De esta manera tan sencilla, los delincuentes logran burlar el control que se establece en los establecimientos legales, donde están obligados a pedir la identificación y llevar un registro de los huéspedes: basta con entrar en internet y buscar un piso adecuado, en un barrio con mucha población extranjera, donde las caras nuevas no resultan sospechosas a los vecinos. “Es muy común en toda España, aunque aquí el fenómeno ha llegado un poco tarde”.

Por otro lado, los investigadores denuncian que los servicios de los anfitriones no se limitan al alojamiento. Puesto que muchas veces los ladrones se mueven de ciudad en ciudad utilizando el transporte público, ya sea en tren o en autobús, cuando se encuentra en A Coruña necesitan un medio para desplazarse. “Hay bandas que vienen sin coche, se van a cualquier quinqui de esa zona, y le dicen ‘a ver, cincuenta pavos si nos dejas el coche todo el día’”.

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