miércoles 21/10/20

Los bancos instalados por el Ayuntamiento en La Marina muestran síntomas de falta de mantenimiento

Menos de un año después de que el Gobierno local de Marea Atlántica instalase los barcos en La Marina como medida de protección para evitar caídas al agua este mobiliario urbano ha comenzado a mostrar los primeros síntomas de deterioro

Menos de un año después de que el Gobierno local de Marea Atlántica instalase los barcos en La Marina como medida de protección para evitar caídas al agua este mobiliario urbano ha comenzado a mostrar los primeros síntomas de deterioro y de falta de mantenimiento. Los asientos de piedra son competencia del Consistorio pero este no ha encargado a los servicios de limpieza tareas como el borrado de distintos grafitis y pintadas con nombres que han ido apareciendo en estos últimos meses.

El proceso de instalación de una especie de bancos corridos tuvo lugar el pasado mes de junio debido a la alta preocupación social por el fallecimiento de dos personas en la dársena al precipitarse al mar. Con independencia de su funcionamiento como sistema de seguridad para evitar caídas, lo cierto es que los bancos que tanto tiempo tardaron en llegar a su ubicación final ya presentan muestras de haber sido objeto de actos vandálicos. Un paseo por la zona permite descubrir grafitis de colores y también pintadas más pequeñas que, pese a parecer hechas con más inocencia, no evitan que se dé una mala imagen de una de las zonas más turísticas de la ciudad.
Incluso los pies de algunas farolas del entorno también muestran dibujos o símbolos, demostrando que el mantenimiento no es excesivo. De hecho, algunas pintadas llevan muchas semanas ahí y a esas se van sumando otras nuevas que va dejando la gente.

Verdín y ruptura de la estética
Esto no es lo único que ensucia la especie de muralla casi corrida que separa la explanada del pantalán pesquero y el agua. Muchos elementos del mobiliario tienen manchas dejadas por el paso del tiempo y las malas condiciones climatológicas, así como suciedad dejada por los pájaros e, incluso, chicles pegados. En algunas piezas del conjunto se pueden adivinar los primeros signos de acumulación de verdín.
Por otra parte llama la atención que una serie de asientos rompen la línea recta del conjunto ya que han sido movidos, dejando una estética distinta que refleja desatención. Incluso una de las esquinas de esos bancos se rompió al chocar con otro.

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