jueves 22/10/20

Unos bancos de 42 centímetros de alto para evitar caídas en La Marina

Ante la expectación de los viandantes, que se apresuraron a acodarse en las vallas de la obra, los operarios comenzaron a instalar los tan esperados bancos de La Marina, unos alargados bloques de granito de Lalín de 42 centímetros de altura situados a tres metros del borde del agua.

Los operarios comenzaron ayer a instalar los nuevos bancos de La Marina, bloques de granito situados a tres metros del borde, y que el Ayuntamiento espera que sirvan para prevenir más caídas al agua | quintana
Los operarios comenzaron ayer a instalar los nuevos bancos de La Marina, bloques de granito situados a tres metros del borde, y que el Ayuntamiento espera que sirvan para prevenir más caídas al agua | quintana

Ante la expectación de los viandantes, que se apresuraron a acodarse en las vallas de la obra, los operarios comenzaron a instalar los tan esperados bancos de La Marina, unos alargados bloques de granito de Lalín de 42 centímetros de altura situados a tres metros del borde del agua. No impiden en absoluto el paso a nadie dispuesto a acercarse al cantil, así que la protección real que ofrecen es difícil de determinar. Como señaló el alcalde, Xulio Ferreiro, se trata de una medida de compromiso: “A solución dos elementos de protección que se van colocar pode responder a esa necesidade de seguridade sen comprometer o aspecto estético nin patrimonial do conxunto. Polo tanto, creo que se conxugan os intereses”. 
Para Ferreiro, La Marina ha cambiado mucho en el último año, y ha pasado de ser una simple zona de tránsito a convertirse en un lugar de disfrute, con zonas infantiles y una gran cantidad de transeúntes, así que es necesario adaptarse de alguna manera. Y recordó a los menos convencidos de que en el paseo de O Parrote hay también elementos de protección, como cadenas, igual que en el Paseo Marítimo existe una balaustrada. “Temos que entendelo –pidió–, creo que a solución vai ser boa”. 
A tres metros del borde 
El propio concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, acudió ayer a supervisar cómo los operarios sacaban una a una las piezas de los camiones con la ayuda de una grúa y la instalaban cuidadosamente a tres metros del cantil, una detrás de otra. El viento que sopló durante gran parte de la jornada no afectó demasiado a los trabajos, aunque llegó a derribar las vallas colocadas al borde del agua, que estuvieron cerca de precipitarse al mar. 
Varela aprobó la obra por considerar, según publicó en las redes sociales, que “mellora a seguridade e a urbanidade da Mariña respetando o patrimonio e controlando o impacto visual”. 
Las obras continuarán durante toda la semana, puesto que hay hasta 124 “elementos de seguridad” a instalar. Ayer solo se dispusieron los más próximos al Real Club Náutico. Según entendió el propio alcalde, los que se instalaron fueron los bancos que se compraron en julio de 2015. En esa fecha, el concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela ya anunció la instalación de un “banco corrido” que actuara como barrera e impidiera posibles caídas. Sin embargo, en ese entonces el terreno todavía no había pasado de titularidad portuaria a municipal. Cuando ese traspaso tuvo lugar, en septiembre del año pasado, la medida pareció olvidarse. Lo cierto es que no se puso en práctica de forma inmediata: solo después de las dos muertes que tuvieron lugar en marzo, las de Manuel Rodríguez Gómez (día 4) y las de Mateo González (día 30), Ayuntamiento y Autoridad Portuaria se reunieron para analizar las medidas a adoptar.
Preocupación 
El propio alcalde reconoció que ese suceso afectó a la toma de decisiones: ”Ninguén é alleo ao contexto no que toma as decisións. Houbo dous lamentables accidentes en moi corto espazo de tempo e iso provocou unha preocupación pola seguridade”.
Ahora solo cabe esperar que los bancos, de 42 centímetros por sesenta de ancho, supongan una barrera efectiva que evite que se repiten las caídas. l

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