domingo 23.02.2020

El Ayuntamiento prohibirá el botellón en Méndez Núñez la semana próxima

La Concejalía de Medio Ambiente finalizó el informe sobre la basura y los otros problemas que genera
Un grupo de jóvenes participa en un botellón celebrado este mismo año
Un grupo de jóvenes participa en un botellón celebrado este mismo año

Los jardines de Méndez Núñez serán Zona de Especial Protección (ZEP) el jueves de la semana que viene, lo que supondrá el fin del botellón. El plazo sobrepasa los 30 días que la alcaldesa, Inés Rey, había calculado el 13 de diciembre para prohibir de forma efectiva el botellón en este emblemático parque del centro de la ciudad., pero el informe que es un prerrequisito no se terminó hasta mediados de este mes, de manera que no ha sido posible cumplir con el calendario previsto. Sin embargo, las fuentes municipales consultadas coinciden en señalar el jueves de la próxima semana como la fecha definitiva para eliminar la fiesta alcohólica y sus indeseables consecuencias de basura acumulada

Ya desde octubre, La Policía Local había aumentado su presencia en los botellones y ha impuesto sanciones por infringir las ordenanzas de limpieza pero los jóvenes han seguido acudiendo a la cita los fines de semana. Sobre todo, los datos recogidos por los agentes municipales engrosaron el informe de la Concejalía de Medio Ambiente sobre la acumulación de basura y los niveles de ruido, ambas cosas prohibidas en un ZEP.

Un dispositivo extraordinario de limpieza acude cada viernes y domingo para recoger los restos 

Es precisamente el escaso respeto por el medio ambiente que muestran los jóvenes ebrios lo que permitirá eliminar el botellón, puesto que en los jardines de Méndez Núñez no molestan a ningún vecino. Los universitarios dejan grandes cantidades de basura tras cada borrachera: bolsas, vasos de plástico, botellas y cartones aparecen cada mañana tirados por el suelo o flotando en la fuente .

 El objetivo de la normativa es “proteger la salubridad y la salud pública, el respeto al medio ambiente y el derecho a la intimidad, descanso y tranquilidad de los vecinos”. En este caso, no se trata de un problema vecinal, pero si medioambiental, “Se acabarán esas imágenes terribles de los jardines de Méndez Núñez llenos de basura”, había prometido la regidora, a principios de este mismo mes.  

Cambio de política

Se trata de una medida arriesgada, políticamente hablando. Ninguno de los gobiernos anteriores, ni el del PP ni el de la Marea Atlántica, ni siquiera el PSOE, quiso acabar con el botellón de Méndez Núñez. La basura y los daños a la propiedad pública (tanto en las especies vegetales, algunas de gran valor, como el propio reloj floral, que fue dañado en varias ocasiones) parecían un precio razonable a pagar a cambio de la tranquilidad vecinal. El Ayuntamiento se limitó a ordenar un dispositivo extraordinario de limpieza tras cada botellón, y que la Policía Local vigilara que los jóvenes no se desplazaran al otro lado del parque, donde habían empezado a molestar a los huéspedes del NH Atlántico.

De esta manera, el botellón en Méndez Núñez se ha prolongado durante casi once años, aunque salpicada periódicamente por la polémica atizada por las quejas vecinales. Pero los anteriores regidores entendieron que era mejor soportar las críticas de la oposición y las imágenes de basura acumulada en los jardines que correr el riesgo de prohibir el botellón y que este se trasladara a una zona donde sí molestaría a los vecinos, y todo volviera a empezar.

Es posible que el fenómeno se disperse por otros puntos de la ciudad una vez sea efectiva la prohibición

La propia Rey reconoce que eliminar esta fiesta de Méndez Núñez no acabará con el botellón en sí: “Nos preocupa y sé que no voy a erradicar el botellón, es imposible. Pero queremos terminar con eso, en la zona en la que está, con esa cantidad enorme de personas (en algunas fechas) es con lo que queremos acabar”. Es muy posible, incluso, que el botellón se disperse y que grupos de jóvenes se refugien en soportales para poder beber a su antojo

Actuación policial

Una vez aprobado el ZEP, la labor de los agentes de la Policía Local será sencilla: acudirán a primera hora para disuadir a los jóvenes universitarios que se acerquen provistos de bolsas repletas de botellas. “No puedes dejar que se sienten y empiecen a beber porque ya no puedes moverlos”.

La cuestión es a dónde se moverán. Algunos vecinos del Orzán temen que sea allí a donde vayan, a la zona Vista. Otro punto posible es La Marina, en su zona peatonal, porque ofrece mucho espacio. En cualquier caso, será un nuevo desafío para la Policía Local. Y para el Ayuntamiento.

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