Jueves 18.04.2019

El Ayuntamiento ya inició el proceso para recuperar los puestos de la plaza de abastos de Santa Lucía

La concesión caducó en 2015 pero se prorrogó para que la empresa acometiera las debidas reformas

Los agentes de la Guardia Civil, durante su intervención del mes pasado | javier alborés
Los agentes de la Guardia Civil, durante su intervención del mes pasado | javier alborés

Desde hace décadas, si hay que creer a las autoridades, y a la vox populi, la zona del mercado de Santa Lucía siempre ha sido un punto negro de contrabando de tabaco y, en sus buenos tiempos, incluso de ropa. Su situación siguió empeorando sin que el Gobierno local pareciera que tomara medidas. El mes pasado, el grupo de Aduanas de la Guardia Civil volvió a actuar para precintar dos locales, uno situado en el exterior del mercado, lo que prueba que el contrabando allí sigue  vivo. Sin embargo, la semana pasada, el alcalde, Xulio Ferreiro anunció que se está tramitando un expediente administrativo para revertir la concesión al Ayuntamiento. 

El regidor reconoció que la plaza de abastos de A Falperra, desde que finalizó la concesión del mercado, “está nunha situación xurídica especial, digamos”. El mercado de Santa Lucía estaba gestionado en régimen de concesión por Servicios Cerámicos,   que también en su día gestionaba el mercado de As Conchiñas. 

El Ayuntamiento debía recuperar la concesión de este edificio en el primer trimestre de 2015 pero cuando estaba a punto de expirar el plazo, el Ayuntamiento decidió iniciar un expediente de caducidad por incumplimiento de las obligaciones de la empresa concesionaria. Los técnicos municipales habían detectado hacía tiempo deficiencias en el inmueble y el Gobierno local urgió a la empresa repararlas antes de devolver la instalación. El concejal de Empleo y Economía Social, Alberto Lema, valoró los trabajos  en unos 600.000 euros. 

En decadencia
Lema pretendía una ambiciosa reforma, que incluyera un centro de salud para A Falperra, pero los arquitectos determinaron que el mercado de Santa Lucía no era el lugar óptimo y el Gobierno local y la Xunta no pudieron llegar a un acuerdo. Llegó a tener 28 placeros pero, a medida que la plaza de abastos languidecía y se cerraban los puestos, el contrabando permanecía, con los sobresaltos causados por las redadas de la Patrulla Fiscal de la Guardia Civil.

Fueron estos agentes los que actuaron el día 25 del pasado mes para  precintar esos dos locales. Al parecer, la cantidad incautada había sido mínima, pero ambos establecimientos son reincidentes, de manera que permanecerán precintados por lo menos durante un mes. Se trata de un capítulo más de una ya larga historia que une el mercado municipal de Santa Lucía con el tabaco de contrabando, una actividad tradicional.

Pero las propias autoridades reconocen que es muy difícil acabar con el contrabando de tabaco. Hace años, no solo se vendían cigarrillos, sino que también se llegaron a decomisar varias remesas de ropa falsificada. Este negocio prácticamente ha desaparecido, debido al endurecimiento del código legal, que considera delito incluso vender unas simples zapatillas.
Al contrario, vender tabaco de contrabando está considerado tan solo una infracción administrativa, por lo menos hasta los 50.000 euros.  Además, los infractores se han adaptado y emplean una técnica también muy común entre los vendedores de droga: solo guardan unos pocos cartones en la tienda y el resto se lo traen a medida que lo van vendiendo.

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