Sábado 25.05.2019

El Ayuntamiento incumple el proyecto para la construcción del carril bici que se había aprobado

Los planes de obra incidían en que la vía debía pasar por detrás de las marquesinas y tener otro pavimento

El proyecto, como se refleja en la recreación, establecía que el carril bici debía pasar por detrás de la marquesina, con un pavimento que lo diferenciase de la acera. Tras la ejecución, no obstante, los ciclistas se ven obligados a pasar por las paradas, con el correspondiente riesgo para los viandantes | patricia g. fraga
El proyecto, como se refleja en la recreación, establecía que el carril bici debía pasar por detrás de la marquesina, con un pavimento que lo diferenciase de la acera. Tras la ejecución, no obstante, los ciclistas se ven obligados a pasar por las paradas, con el correspondiente riesgo para los viandantes | patricia g. fraga

El Gobierno municipal de la Marea incumplió su propio proyecto del carril bici en distintas zonas de la ciudad, como queda evidenciado al comparar los planes iniciales de obra y el resultado final. En una infraestructura cuyos avances no han estado exentos de polémicas variopintas, las variaciones del recorrido sobre la marcha más llamativas se pueden ver junto a algunas paradas de los autobuses urbanos, donde los pasos para ciclistas deberían estar ejecutados por detrás de las marquesinas y con un tipo de pavimento y un color distinto para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. Además, faltan muchas de las señales tanto horizontales como verticales que se habían incluido en los planes aprobados por el Consistorio. 

La construcción del carril bici ha generado un gran malestar en numerosos colectivos ciudadanos, ya fuese por la ejecución por tramos sueltos de esta vía separada, por la supresión de plazas de estacionamiento o por la irrupción de las bicicletas de manera repentina en la calzada como obliga el trazado en Linares Rivas, entre otras cuestiones, pero además el Ejecutivo municipal cometió varias irregularidades a la hora de efectuar las actuaciones. 

Si se establece una comparativa con los proyectos que obtuvieron el visto bueno en los despachos, se ven claros incumplimientos y destaca como el más flagrante la falta de garantías para la seguridad de peatones y ciclistas junto a las paradas del autobús urbano. 

Los papeles que salieron adelante indican que esta infraestructura tenía que pasar por detrás de las marquesinas para no entorpecer el uso del transporte público ni favorecer los atropellos. Para ello, se había remarcado que en esos puntos se variaría el pavimento a uno tipo slurry de un color distinto. 

En contra de la DGT
En contraposición con el compromiso y con los criterios de la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consistorio impulsó itinerarios que pasan por donde esperan los usuarios de los autobuses. Los casos más visibles están en puntos como la avenida de Salvador de Madariaga –en un lado de la calzada incluso se entorpece el acceso y la salida de una gasolinera–, Linares Rivas o la propia plaza de Ourense, donde se instalaron unos pivotes semirrígidos en color naranja para impedir el paso que, en realidad, generan desconcierto entre los ciclistas. 

De hecho, muchos de ellos se cuelan entre unos separadores que están previstos para indicar que no deben circular por esa zona. Tampoco hay un color ni un firme distinto aunque así lo remarcan algunos de los planos que forman parte, por ejemplo, de los planes de trabajo para Pablo Picasso y Salgado Torres publicados en el Perfil del Contratante. 

En el primer caso se deja claro que debe haber un suelo “coloreado” mientras que en el segundo se generó una propuesta con dos niveles de paso, de manera que los ciclistas irían a la altura de los coches pero con unos separadores para que no se mezclasen los tráficos. Además, se advierte de que “en las inmediaciones de las paradas de autobús, de acuerdo con la legislación vigente en materia de accesibilidad, se dispondrá pavimento direccional”. 

Múltiples confusiones
Precisamente, otra de las variaciones respecto a lo que la Marea impulsó está en la falta de señalización tanto vertical como horizontal. Es decir, no se aclara esa dirección o ruta que se iba a colocar, según algunos de los proyectos consultados. En los casos en los que sí existen avisos se pueden producir confusiones que conlleven accidentes. 

El tercer incumplimiento más evidente se da en tramos en los que no se ha distinguido durante la ejecución de las actuaciones qué parte del camino o acera está reservada para caminar y qué parte es para pasar sobre un ciclo –aunque también hacen uso de estos espacios numerosos vecinos con patinetes motorizados–, dando lugar a una convivencia bastante problemática. Aunque esta situación no se produce en tramos excesivamente, es insegura. Es el caso de la avenida del Ejército o Casablanca.

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