lunes 3/8/20

Aumentan los casos de alérgicos a las frutas de hueso y frutos secos en el Chuac

Aunque agosto siempre marca una bajada en los niveles de gramíneas, los coruñeses alérgicos al polen vienen de superar un verano difícil por los cambios bruscos de temperatura:

La alergia suele estar asociada a la del polen | darwin
La alergia suele estar asociada a la del polen | darwin

Aunque agosto siempre marca una bajada en los niveles de gramíneas, los coruñeses alérgicos al polen vienen de superar un verano difícil por los cambios bruscos de temperatura: “El tiempo está revuelto”, dice Clara Carballas, médico adjunto del Servicio de Alergias del Chuac. Les relevarán en sintomatología los que tienen declarados a los ácaros como enemigos números uno ya que en otoño es cuando se acusa su crecimiento.
Sin embargo, frente a las dos enfermedades más comunes, una tercera sube puestos de unos diez años para aquí en el ránking de los que más puntitos rojos suman en los brazos de los pacientes.
La especialista habla de un aumento de las alergias alimentarias y, en concreto, a las frutas de hueso y frutos secos que en muchos casos vienen asociadas a las polínicas. La razón está, según la doctora, en los productos químicos que utilizan para la maduración de las frutas y el rechazo que produce el cuerpo a la ingesta de estas se manifiesta en forma de picor en la boca y garganta, pero también “urticaria, hinchazón de labios y cara o incluso anafilaxia, que afecta a la respiración y el sistema cardiovascular. Además, aunque las alergias suelen aparecer en la infancia y se van superando, cada vez más hay casos en personas de avanzada edad y, en general, el total de alérgicos supera al de hace años.
La alergóloga destaca la subida de los que no pueden comer marisco y que viene aparejado normalmente a la de ácaros porque tienen proteínas comunes. Si bien a los que huyen del polen, se les recomienda ventilar la casa a primera hora y usar aire acondicionado con filtro, cuando los antihestamínicos y corticoides nasales no son efectivos, Carballas aconseja vacunarse porque “aunque no está garantizado al 100%, en la mayoría los síntomas desaparecen o se reducen”.
Por otra parte, el pinchazo garantiza que el mal no derive en asma. En cuanto a los esprays, habla de utilizarlos 15 días y descansar una semana. Ahora que la playa entra dentro del imaginario de los coruñeses, el agua de mar es un buen antídoto para la congestión.

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