martes 20/10/20

La Audiencia condena a dos años de cárcel a la mitad del clan de la Moura

La sala primera de la Audiencia Provincial condenó ayer a dos años de prisión y 200 euros de multa a los seis acusados de traficar con drogas en las ruinosas casas de San José.

La Fiscalía pedía en un principio seis años de prisión para los condenados	javier alborés
La Fiscalía pedía en un principio seis años de prisión para los condenados javier alborés

La sala primera de la Audiencia Provincial condenó ayer a dos años de prisión y 200 euros de multa a los seis acusados de traficar con drogas en las ruinosas casas de San José, situadas a escasos metros de la refinería. Un acuerdo entre Fiscalía y los abogados de la defensa permitió zanjar el juicio en pocos minutos, aunque la mayoría de los acusados podrán librarse de prisión, puesto que dos no tienen antecedentes, dos probablemente apelarán a su condición de toxicómanos, de manera que se conmute por una multa y tratamiento, y un quinto se encuentra ya en prisión.
La condena fue fruto de un acuerdo con la Fiscalía, que pedía en un principio seis años de prisión para todos los condenados. Juntos, suponen casi la mitad del llamado clan de la Mora, que se dedicaba al tráfico de estupefacientes en el desaparecido poblado de Penamoa donde su madre, que dio nombre al clan, era considerada como una de las cabecillas de los clanes gitanos. Cuando la construcción de la Tercera Ronda obligó a desalojar las chabolas desde donde actuaban, decidieron instalarse en las casas deshabitadas  de San José. Estas casas casi en ruinas fueron el escenario de varias redadas policiales durante 2011 y 2012, y en una de ellas se consiguieron pruebas que permitieron procesar y encerrar a la matriarca del clan.   
En cuanto a los procesados, los hechos por los que fueron condenados tuvieron lugar en verano de 2012. Al mismo tiempo que su madre estaba siendo enjuiciada por ser la responsable de lo que la Audiencia definió como el nuevo “supermercado de la droga” en su sentencia, que condenó a la traficante a algo más de cinco años de reclusión,  los condenados mantenían abierto el negocio clandestino.

cocaína y heroína
La Policía no tardó en detectar que proseguían las actividades de narcotráfico, pero el grupo de estupefacientes del 091 tuvo que posponer su segunda intervención hasta la conclusión del juicio, pero cuando los agentes irrumpieron en las viviendas, pudieron confirmar que el tráfico de cocaína y heroína había vuelto al núcleo próximo a Meicende. En una de las casas se halló la mayoría de la droga que pudo ser intervenida, pequeñas cantidades de cocaína y heroína, distribuidas en una docena de bolsitas termoselladas. Además, se requisaron 1.400 euros en moneda fraccionada, así como tres navajas y cinco teléfonos móviles, que el fiscal vincula con la venta de estupefacientes.
Cuando la Policía entró a registrar las viviendas se encontró a varias personas que estaban consumiendo droga en las habitaciones y los alpendres anexos.   Sin embargo, resultó imposible decomisar una cantidad relevante de droga, un hecho que el 091 justificó en su momento por un incremento de las precauciones por parte de los traficantes, que reforzaron la seguridad.

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