Viernes 22.02.2019

Los atropellos se incrementaron un 20% el año pasado a pesar de las zonas 30

La mayor parte de las veces, los siniestros se deben a la imprudencia de los conductores, según el 092

El 3 de abril se produjo el único atropello mortal de 2018 en A Coruña | quintana
El 3 de abril se produjo el único atropello mortal de 2018 en A Coruña | quintana

A falta de la presentación oficial de la memoria de la Policía Local, ya han trascendido algunos datos. Por ejemplo, que durante el año pasado se registró un importante incremento de atropellos con respecto a 2017. Más de un 20%, lo que, teniendo en cuenta que en 2017 se registraron más de cien atropellos, significaría que en el último ejercicio se habría producido 130 arrollamientos. La gran mayoría (más del 90%) de carácter leve. Este ascenso se produce a pesar de la proliferación de las zonas 30 en el casco urbano.

Según reconocen fuentes de la Policía Local, en la inmensa mayoría de los atropellos, el responsable es el conductor, que no respeta los pasos de peatones. “Diría que en un 90% de los casos”, comenta un agente del 092. El caso típico es de un conductor que simplemente no respeta la señalización. Por otro lado, aunque reconocen que la gran cantidad de vehículos aparcados en las aceras pueden dificultar al visión del conductor, no consideran que sea una excusa.

“Hay que ajustar la velocidad a las condiciones”, sentencia este agente. Y cuanto menos visibilidad, más despacio hay que circular. Pero “la gente no va atenta y pasa lo que pasa, lo que ocurre es que las velocidades por las que se circula en la ciudad son moderadas”, explican las mismas fuentes sobre el hecho de que la inmensa mayoría de estos siniestros solo provoquen heridas leves.


Un único caso fatal
La excepción más grave fue el único atropello mortal registrado en 2018, en el término municipal: la víctima resultó ser una mujer de 73 años que trató de atravesar el desvío que conecta Alfonso Molina con la avenida de San Cristóbal en sentido entrada de la ciudad a las once de la mañana. En ese punto no existe paso de peatones y, en realidad, hay un quitamiedos que tuvo que sortear para poder cruzar la calzada, pero nunca pudo llegar al otro lado porque la arrolló un todoterreno. Su muerte se confirmó en cuestión de minutos, ya que los sanitarios que se acercaron al lugar en dos ambulancias no pudieron hacer nada para salvarla.


No es casualidad que los atropellos más graves suelan producirse en las grandes vías, donde hay más tráfico y este circula a más velocidad. Pero en este escenario se da el caso inverso: el hecho de que existan pocas zonas de cruce de peatones incita a los viandantes a arriesgar sus vidas en el cruce en vez de dar un rodeo para caminar por un paso elevado. Un ejemplo de esta conducta se produjo el cuatro de octubre, cuando un hombre de 52 años de edad resultó herido de carácter grave cuando cruzaba a pie la carretera de Baños de Arteixo de forma irregular. El siniestro tuvo lugar alrededor de las doce de la mañana, en dirección entrada la ciudad, a la altura de Marineda City y el individuo fue arrollado por un turismo en el carril izquierdo, justo antes de llegar a la mediana.


Esta se halla protegida por una alambrada precisamente para evitar esta clase de cruces. Sin embargo, justo a la altura donde el sujeto pretendía cruzar, se había practicado una abertura. Según fuentes policiales, por toxicómanos que cruzan habitualmente la carretera para dirigirse a la sede la Asociación Ciudadana de Lucha contra la Droga (Aclad) donde reciben su dosis de metadona.

Reducción sin efecto
Por otro lado, las zonas 30, que ocupan barrios enteros como la Sagrada Familia u Os Mallos, no parecen haber servido para incrementar la seguridad vial. Un agente del 092 señala que “en esas vías los coches tampoco te van a una velocidad mucho mayor de cuarenta, así que no va a influir”. En realidad, reconocen los propios policías, los conductores no respetan el límite a menos que el tráfico le obliguen a ello. La prisa gana a la seguridad.

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