miércoles 21/10/20

Atracan a una lotera a punta de pistola al entrar en su vivienda

“Aún siento miedo”, afirma la víctima. Sin embargo, ese miedo que dice sentir ahora contrasta con la valentía con la que se resistió al atraco que sufrió el martes pasado, cuando se revolvió contra su atracador. Llegó a morderle con tanta fuerza que le hizo sangre, sangre que ahora forma parte de las pruebas de la Policía Nacional.

La administración de lotería de Rafael Alberti	pedro puig
La administración de lotería de Rafael Alberti pedro puig

“Aún siento miedo”, afirma la víctima. Sin embargo, ese miedo que dice sentir ahora contrasta con la valentía con la que se resistió al atraco que sufrió el martes pasado, cuando se revolvió contra su atracador. Llegó a morderle con tanta fuerza que le hizo sangre, sangre que ahora forma parte de las pruebas de la Policía Nacional. Por el momento, todavía no se ha detenido al sospechoso que la sorprendió cuando entraba en su casa y le amenazó con una pistola para llevarse más de mil euros. 
El suceso tuvo lugar alrededor de las nueve de la noche del martes. A esa hora, Celsa acaba de finalizar su jornada en la administración de lotería de la calle de Rafael Alberti, y se dirigió a su casa, situada en un piso próximo. Abrió el portal y subió hasta el descansillo. Sacó las llaves de bolso y abrió la puerta. En ese momento fue cuando ocurrió todo. “Me estaba esperando en el cañón de las escaleras, y se me echó encima”, recuerda.
Se trataba de un hombre delgado, cubierto con un pasamontañas, que empuñaba una pistola. Obligó a empujones a Celsa a entrar su casa y empezó el forcejó. “Yo vivo con mi pareja, pero en ese momento no estaba, así que me enfrenté con él sola”, explica. A ella misma le sorprende la resistencia que ofreció al atracador. “No sabía que iba a reaccionar así. Nadie lo sabe”,  comenta. Cuando él quiso taparle la boca para que no gritara, ella le mordió con fuerza un dedo, de donde salió la sangre que le salpicó la ropa.

Más de mil euros
Finalmente consiguió reducirla y le tapó la boca. “Me dijo que no gritara, que no quería hacerme daño y me preguntó si tenía dinero”, continúa la lotera, que así supo que el delincuente era español. Ella le dijo que sí, y le dio lo que tenía, algo más de mil euros. Afortunadamente, no había subido a su domicilio toda la recaudación del día, que era probablemente lo que buscaba el agresor, que se marchó con su botín. 
El atracador le dejó moratones en los brazos y en la boca, por la fuerza que había ejercido con la mano para evitar que gritara. La Policía le pidió que le entregara la ropa con las manchas de sangre y también se llevaron algo más: una cinta de embalar que se había dejado olvidada el atracador. “Supongo que la había traído para amordazarme y atarme, pero al final no la usó”, opina Celsa, que reconoce que ya no se siente segura.

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