viernes 06.12.2019

Atraca una sucursal bancaria en Mesoiro y se le cae el dinero al escaparse a la carrera

El atraco que ayer sufrió la sucursal del Banco Sabadell situada en el número 91 de la carretera de Mesoiro no pasará a los anales de la historia criminal de A Coruña.

La sucursal se encuentra en la carretera de Mesoiro	patricia g. fraga
La sucursal se encuentra en la carretera de Mesoiro patricia g. fraga

El atraco que ayer sufrió la sucursal del Banco Sabadell situada en el número 91 de la carretera de Mesoiro no pasará a los anales de la historia criminal de A Coruña: según fuentes de la Policía Nacional, el sujeto, que entró encapuchado en las oficinas, consiguió llevarse a punta de navaja una mínima cantidad de dinero, en torno a los 85 euros, para después escapar a la carrera. “Conforme corría, se le iba cayendo el dinero”, comentan estas mismas fuentes.
En la sucursal del Sabadell Gallego se negaron a hacer declaraciones, pero se sabe que el individuo habría entrado en el local alrededor de las once de la mañana, vistiendo un mono de obrero, y con un pasamontañas para evitar ser reconocido o grabado por las cámaras de seguridad. La sucursal es muy pequeña y en ella solo se encontraban dos mujeres cuando el individuo entró y las amenazó con un arma blanca. 
“Era una navaja pequeña”, matizan desde la Policía Nacional. Para que se fuera, las oficinistas le entregaron lo que había más a mano, menos de cien euros. Parece un botín escaso para un crimen tan grave como un atraco a mano armada, pero las mismas fuentes señalan que, probablemente, lo necesitaba para “cubrir necesidades”. Es decir, que era un toxicómano. 

Policía
La sucursal se encuentra en un lugar con escaso tráfico de peatones, justo al lado de la rotonda que regula el acceso a la Tercera Ronda, así que hubo pocos testigos de la fuga del atracador. Era tal su precipitación que se le cayó de la mano alguno de los billetes que había robado, según la Policía. Sin embargo, esa misma rapidez evitó que fuera localizado y detenido por los primeros coches patrulla que llegaron al lugar.
Para algunos de los trabajadores del polígono de Pocomaco, situado justo enfrente, la aparición del 091 fue la primera señal que tuvieron de que había ocurrido algo. Después de inspeccionar los alrededores, los agentes tuvieron que darse por vencidos y reconocer que el sujeto había escapado del escenario del delito, sin que se supiera si había subido a un coche o huido a pie.

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