lunes 18/1/21

La artesanía se da cita en el frontón

En el mismo escenario de juego donde los jugadores de frontón baten fuerte la pelota contra la pared, cientos de artesanos desembarcaban ayer con sus bártulos en lo que fue la tercera.

Los participantes le dieron forma a sus creaciones por la mañana y por la tarde	quintana
Los participantes le dieron forma a sus creaciones por la mañana y por la tarde quintana

En el mismo escenario de juego donde los jugadores de frontón baten fuerte la pelota contra la pared, cientos de artesanos desembarcaban ayer con sus bártulos en lo que fue la tercera edición del encuentro multilabores “Terra Meiga”, impulsado por la asociación que lleva el mismo nombre.
Hasta el pabellón de los deportes de Riazor se desplazaron reinas de la calceta, expertas en el encaje de bolillos y embajadoras de la técnica de patchwork, que quisieron compartir una labor que normalmente practican en soledad. Con el sonido de los agujas enhebrando tejidos y el ruido característico de los bolillos cuando chocan, el multiusos tuvo un ronroneo como banda sonora. Salía de varias mesas alargadas donde las mujeres debatían a primera hora qué criaturas iban a salir tras la jornada de convivencia.
Así es que en un horario interrumpido tan solo para darle algo de sustento al cuerpo, los participantes le dieron forma a sus creaciones de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 horas, a la vez que entablaron amistad con  creadoras de otras partes del mapa.  La puesta en común dio paso al finalizar la tarde a un desfile de complementos y manteles, de prendas y collares, productos todos  con el denominador común de haber salido del poder que tienen las manos.
Hasta 850 personas calculó el colectivo que se reunieron sobre la pista. Aunque la mayoría eran gallegas, la entidad señalaba que también se acercaron a la cita artesanas procedentes de Álava, Madrid, León o Ponferrada. Por su lado, del país vinieron vecinas de multitud de concellos y de las ciudades principales.
El objetivo no fue otro que mostrar la magia del proceso artesanal al público en general. De exaltar el producto que no entiende de series y que lleva la etiqueta de exclusivo y de mostrar las últimas tendencias que se dan en el sector. De esta forma, los curiosos se pudieron acercar al pabellón para ver un trozo de patrimonio en movimiento. En una puesta en escena sobre la que se pudieron ver a grupos de artesanas vestidas de trajes regionales. Con ellos confirmaban que no se trataba de una casualidad. Que estaban destinadas a seguir la tradición porque en las casas de muchas la almohadilla con los bolillos o las agujas de ganchillo fueron siempre un elemento fijo del paisaje. 

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